Actitudes en la construcción masónica

Ya en la iniciación hay definiciones que marcan la forma de ser del masón. El ritual del Aprendiz dice : “Las condiciones que exigimos para ser admitido entre nosotros son una sinceridad a toda prueba y una perseverancia absoluta en los propósitos.” .

Sinceridad a toda prueba, perseverancia absoluta, cualidades exigidas para ingresar y tanto más para permanecer.

Un masón que miente, aunque esté iniciado, ascendido y exaltado, no es masón. Un masón que no persevera en sus propósitos , es decir que se rinde, aunque esté iniciado, ascendido y exaltado, no es masón.

La perseverancia, simbolizada en los viajes iniciáticos y en el sentido de la marcha en el templo, que nunca es retrógrada, es característica del masón. La Masonería no hubiera triunfado en sus principios, luchando contra tan grandes obstáculos sin esta cualidad. Es expresiva la frase de nuestro querido Hermano Leandro N. Alem cuando dijo: “que se rompa, pero que no se doble”.

La sinceridad está representada en la iniciación con la destrucción del testamento. Indicamos al nuevo iniciado “al proceder así, que nos basta para todo vuestra palabra honrada”, estableciendo un compromiso mutuo, basado en la moral racional que sustentamos, toda vez que la sinceridad es imprescindible para llevar adelante la hermandad y toda buena obra que encaremos.

Siendo las características más fuertes del masón su sinceridad y perseverancia, no son, por supuesto, las únicas. El masón, perseverante en la práctica de la Virtud, practica y posee las cuatro virtudes cardinales.

Antiguamente existía en cada esquina de la logia una borla para recordar esas virtudes, actualmente podemos ver las borlas dibujadas en cada esquina del cuadro sibólico.

Prudencia
La Prudencia no es aquella pusilanimidad o indiferencia que nos aconseja no arriesgarnos cuando debemos. En Masonería entendemos por Prudencia al accionar dictado por la razón.

Se dice que el hombre es un ser racional, sin embargo son las emociones, pasiones e instintos los que dominan la conducta del hombre no preparado.

Prudencia es dominar esas emociones y pasiones para ajustar nuestro comportamiento a los dictados de nuestra razón, teniendo en cuenta, con total discernimiento, la motivación y consecuencia de nuestros actos y su correspondencia con las Virtudes que practicamos y Principios que sustentamos.

Entendemos también por prudencia el dominio de la palabra, objetivo también representado por el signo de aprendiz. El dominio del silencio, como espacio para la reflexión, la discreción ante los secretos, masónicos o profanos y el hablar poco y decir mucho, son expresión viva de la prudencia.

Templanza
El diccionario define la Templanza como una “virtud cardinal , consistente en moderar cualquier tipo de apetito, sujetándolo a la razón”. Completa la definición con conceptos de moderación y sobriedad.

Vemos aquí los mismos elementos que en la prudencia. Apetitos, que son resultado de instintos y emociones, y el factor regulador de la razón, para ponerlos en su justa medida. El masón no debe sucumbir a la tiranía de los vicios, porque es un hombre libre. Ser masón es ser frugal, moderado y sobrio, en gustos y comportamientos. El masón desprecia la inquietud, se contenta sin lujos, sufre sin quejarse y es resignado ante el infortunio.

Fortaleza
El Masón debe ser fuerte. Esa fortaleza es consecuencia de la perseverancia y la templanza y está moderada por la Prudencia. Es la fortaleza necesaria para llevar a cabo la tarea, con energía y perseverancia. Es la fortaleza que se convierte en valor, cuando hay que arrostrar los peligros inevitables. Es también la fortaleza necesaria para ser sustento de otros más débiles.

Justicia
Es dar a cada uno lo que le corresponde. No es tarea del masón ser Juez. Dice nuestro código de moral “No juzgues ligeramente las acciones de los hombres; no reproches y menos alabes; antes procura sondear bien los corazones para preciar sus obras".

No es fácil sondear los corazones, descubrir las intenciones de los hombres y sus motivaciones, tanto cuando hacen el bien como cuando hacen el mal. Es por eso que el masón no juzga ligeramente. Sin embargo el Masón vive en este mundo y debe reaccionar ante la injusticia. Con fortaleza, pero también con prudencia. La justicia humana dista de ser perfecta, pero es anhelo del masón que sus propios trabajos sean siempre Justos y Perfectos.

La sinceridad, la perseverancia, las cuatro Virtudes Cardinales, definen al masón. Pero también podemos decir que el Masón es miembro de una sociedad de constructores. El masón tiene por lo tanto un carácter constructor. Esto significa que el masón es un hombre que se define en la acción, en la acción de sus trabajos, pero también en su vida diaria.

Dijo William Morris. “¿Hay alguna buena obra que yo pueda hacer? ¿Hay alguna palabra buena que yo pueda decir?. Haga yo esa obra ahora, diga yo esa palabra ahora, porque no volveré a pasar por aquí.”

El Masón debe actuar en el momento preciso, no esperar, mirando entre los profanos que le rodean, quien da el primer paso, debe él dar ese primer paso, porque nunca más pasará por allí, y si no es un Masón el que lo haga ¿Entonces quién? ¿Por qué tendría que ser otro?.

Dijimos que el Masón es un constructor y entonces su accionar tiende siempre a la edificación, a la construcción, y no a la destrucción.

El Masón es pacifista y considera a la guerra como un crimen y detesta la violencia. Sin embargo el Masón vive en este mundo, es inocente pero no ingenuo. Lleva su espada en la mano izquierda, con la punta hacia abajo en actitud de defensa, no de ataque. Con la mano derecha realiza su tarea, pero está dispuesto a defender sus principios sin vacilación, con Perseverancia, Templanza y Fortaleza.

“Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares” reza nuestro código Moral.

Sinceridad, Perseverancia, Prudencia, Templanza, Fortaleza , Justicia, Actividad Edificante, son características de la construción masónica.

Editado por Christian Gadea Saguier
Fuente: http://www.ohiggins392.com.ar/log_bernardo_ohiggins.htm

El Génesis hermético, la genealogía masónica

Literalmente, el Antiguo Testamento describe la evolución de le Fe judía, desde los tiempos de Abraham. No solo narra la historia de una nación unificada y devota del dios Jehová, sino también describe, en su primer libro, la creación del universo.

Actualmente en los Estados Unidos, la sociedad está enfrentada entre evolucionistas y creacionistas. Los neodarwinianos opinan que no es posible observar las huellas de Dios en la evolución de los seres vivos, donde los cambios suceden sin que los guía un criterio ético.

Los creacionistas por su parte, aseguran que no es posible explicar la inmensa complejidad de la vida sin la intervención de un Ser Superior. Les parece, además, que los seres humanos tienen profundo sentido moral que sólo puede explicarse por este principio.

Nosotros, para no confundir la ciencia con la teología, a modo de evitar entrar en la controversia, desarrollamos este trabajo sobre el Génesis bíblico por medio de la mitología, leyendas y tradiciones esotéricas.

Mitos, leyendas y tradiciones esotéricas.
Ya lo anticipó Platón en su República que los mitos son “hechos jamás acaecidos, pero siempre presentes”. Hoy, cuando las sociedades están un tanto familiarizadas con la literatura del espíritu, los mitos, leyendas y tradiciones secretas vuelven a concentrar el cause público.

Los mitos y leyendas son hitos de nuestra búsqueda de la verdad a través de los tiempos, del sentido, como lo afirmaría Joseph Cambell, dado a cuanto ansiamos encontrar un sentido a la vida. Al fin y al cabo, los mitos y leyendas son eso, pistas que nos ayudan a encontrarnos a nosotros mismos, pistas de las potencialidades espirituales de la vida humana para encontrar la experiencia de la vida.

La mitología nos enseña que hay detrás de la literatura y el arte, enseña sobre tu propia vida. Tiene mucho que decirnos sobre los estadios de la vida. Por ejemplo: Cuando un juez entra en la sala del tribunal y todos se ponen de pié, no están reverenciando al hombre sino a la toga que está usando y al papel que representa.

En el comienzo
Ya habíamos comentado que en su mayor parte el Génesis, primer libro del Antiguo Testamento, narra, justamente como lo indica la palabra, el nacimiento e historia de una familia que con el tiempo se convertirán en las naciones y sociedades que pueblan hoy el mundo.

Pero lo que interesa a este autor, son los primeros minutos, como diría Carl Sagan, de este génesis con el propósito de conocer la genealogía masónica.

Las religiones dogmáticas existentes han antropomorfizado la Inteligencia Universal, a fin de hacer accesible a determinados niveles culturales, alguna comprensión de lo trascendente.

A los masones no nos interesa el discurso religioso externo o de las formas, sino el interno o esotérico, de lo que trasciende las formas. Por eso dejamos la religión a las puertas de nuestros templos y para designar la esencia de lo trascendente usamos el concepto de Gran Arquitecto del Universo, noción común para desarrollar el trabajo de la búsqueda y experimentación de la verdad.

Se trata de una simbología que permite a cada cual atribuir a ese Principio Generador universal las matices que vaya descubriendo en su búsqueda y experimentación. Lo que nos interesa es conocernos a nosotros mismos, descifrando nuestro código íntimo y sólo a través de esa labor, conocer el universo. De allí provienen nuestros denodados esfuerzos en utilizar símbolos como herramientas en los mitos, leyendas y tradiciones ocultas.

Presuponer dogmáticamente que ese origen de lo existente ya es conocido a través de una forma de revelación, descarta toda posibilidad de búsqueda, esfuerzo y desarrollo. Pretendemos que el hombre es el Arquitecto de su propio destino y no el juguete de un Titerero.

El, el Todo
La idea masculina que hoy nos presentan las religiones monoteístas sobre la concepción del Ser Superior, lejos está de haber prevalecido en toda la historia de la humanidad, sino sólo en este breve espacio, si nos basamos en un calendario cósmico, del desarrollo de la humanidad.

Hace unos 30.000 años Dios o Yahvé no existían tal como conocemos hoy, pero la especie humana llevaba más de dos millones de años enfrentándose sola con su destino en un planeta inhóspito.

Con el desarrollo mental, una parte de la humanidad empezó a preocuparse y a albergar esperanzas acerca de una hipotética supervivencia después de la muerte. En su Summa contra Gentiles, Santo Tomás de Aquino ya había sentenciado que “Dios está por encima de todo lo que logre el hombre pensar de Dios”. Sin embargo, la tradición masónica, a base de pensar que no hay nada tan lejano que no pueda ser investigado ha acumulado datos sobre le Principio Superior, descartando la Fe como vía de conocimiento.

El camino es largo y complejo, cada cual puede comenzar su andar desde puntos muy diferentes. El nuestro se inicia en la unión de los principios de generación, masculino y femenino, presentes de toda la naturaleza, en las energías de todos los elementos presentes en el universo, en el inicio de los polos opuestos, en el Todo presente en todo.

Para la tradición hermética el Principio Supremo va más allá de lo masculino y presencial. Está considerado como el Todo en todo. El Todo es una realidad substancial que se oculta detrás de todas las manifestaciones y apariencias, pero a la vez es origen de ellas.

Genealogía de la Luz
Según el relato bíblico, tras la expulsión del paraíso, la humanidad es condenada a morir, pero el Ángel de la Luz deja por medio de Eva su descendencia que salvará a la humanidad de la traición de Yavhé.

Según el Génesis, la primera civilización arranca con Caín, la primera ciudad fue construida por Caín, el inventor de la agricultura. Sus descendientes, los hijos de Lamec, fueron los que forjaron los metales para construir los instrumentos metálicos y musicales. La metalurgia y la música, es decir, la técnica y el arte son patrinomio de la estirpe de Caín.

Es poco conocida por los investigadores especializados y menos aún por la sociedad, la filiación directa de los iniciados herméticos y masónicos con Lucifer. Muchos conocen su origen cainita y la figura de Tubalcaín sin que sin embargo puedan fijar con claridad esta genealogía espiritual supracósmica y por lo tanto no humana.

En efecto Caín no es hijo como Abel de Adán y Eva, sino del mensajero de la Luz, Lucifer en la tradición bíblica, que fecundó a aquella. Así Abel hijo de la pareja humana es fruto de la tierra, mientras que Caín es un ser espiritual nacido de la Luz y por lo tanto engendrado por lo efluvios celestes y sin padre terrenal conocido.

Como se ve claramente, la generación de Abel, que se corresponde por otra parte con el nomadismo, el tiempo y el pastoreo, es distinta a la de Caín, que se vincula con el espacio, la agricultura, el uso del intelecto de manera práctica en el sentido del dominio de la naturaleza, en especial en lo que toca al arte y la ciencia de la construcción.

El Espíritu de la Luz, es pues el antecedente de una gran dinastía que se reproduce de modo paralelo a las genealogías de los hombres comunes. Sin embargo, este Espíritu de la Luz, ha sido siempre odiado por estos últimos que sin poder comprenderlo se han vuelto siempre contra él de modo radical, a tal punto que en el Corán se lo equipara con el mismo Satán. Por eso es que Caín corrió la misma suerte y sobre sus espaldas se descargó la furia no sólo de Adán sino también de su madre Eva y su hermano Abel. De allí proviene el desprecio que en su historia el Cristianismo arrojó a los iniciados.

“Como es arriba es abajo”
Es conocida la sentencia “Conócete a ti mismo” ubicada a la entrada de la Academia Platónica, la cual es el verdadero programa y al mismo tiempo fin de la filosofía. Pues dada la analogía entre el macrocosmos y el microcosmos, desde lo Individual podremos conocer lo Universal. Es esa letra “G” contenida en la estrella de cinco puntas la que nos habla de la divinidad contenida en la humanidad.

En cuanto a la Biblia y las tres religiones que derivan de sus textos, el Ego sun qui sum se refiere obviamente a la identidad del Ser Universal, que se refleja en el ser individual.

La identidad es, en suma, el problema central de nuestra civilización, y una verdadera necesidad en el ámbito de nuestras perspectivas, cualesquiera que ellas fuesen, pues constituye el núcleo mediante el cual cualquier posibilidad es válida y toda perspectiva inteligible.

La experimentación del Yo se transforma así en el motor de sus legítimos afanes y en el meollo de la construcción de su ideario, pues el hombre es un fin en sí mismo, no un medio para fines de otros.

Antología de textos herméticos

Los editoralistas de la Revista SYMBOLOS, Revista Internacional de Arte - Cultura - Gnosis, nos remitieron su antología de trazados heméticos.

Las novedades se encuentran en:http://www.geocities.com/antologia_hermes/present.htm#093

1. Alan Watts, HABLANDO DE ZEN.
2. Marsilio Ficino, LAS IDEAS EXISTEN EN LA MENTE DIVINA.
3. Arthur E. Waite, MISTERIOS MENORES Y MAYORES.
4. Abraham Cohen de Herrera, PUERTA DEL CIELO.
5. Maestro Eckhart, DE LA POBREZA SUMA.
6. René Guénon, A PROPOSITO DE "CONVERSIONES".
7. Proclo, SOBRE EL TIMEO.
8. René Guénon, LOS PRINCIPIOS LOGICOS.
9. Marsilio Ficino, ACERCA DE COMO HACER CONCORDAR TU VIDA CON LOS CIELOS.
10. Ananda K. Coomaraswamy, JUEGO Y SERIEDAD.

SYMBOLOS, con vistas a continuar difundiendo la Tradición Universal y en especial la Tradición Hermética, ha inaugurado una nueva sección denominada "Antología de Textos Herméticos" en la cual publica a los principales autores del pensamiento esotérico tanto de la Antigüedad como la Edad Media, el Renacimiento, y sus secuelas históricas –como el movimiento Rosacruz– y que se mantienen vivas hasta nuestros días.

Autores como René Guénon, A. K. Coomaraswamy, Henry Corbin, Arturo Reghini, Karl Kérenyi, Alan Watts; Jámblico, Proclo, Dionisio Areopagita, Scoto Erígena, Marsilio Ficino, Maestro Eckhart, etc., dan idea del tipo de literatura, no traducida o inhallable en castellano, que hemos incluido y que añadiremos en nuestras actualizaciones.

Los textos de esta "Antología" de escritos esotéricos encuadrados dentro de la Tradición Hermética han sido seleccionados de una gran biblioteca, y llevan un orden didáctico, si así pudiera decirse, es decir que no son elegidos casual o arbitrariamente; se han cuidado las traducciones y demás elementos para facilitar la apreciación de nuestros lectores.

La navidad y los dioses solares

Con el desarrollo de las culturas urbanas, los rituales solsticiales agrarios no desaparecieron sino que se adaptaron a las nuevas circunstancias y necesidades, por eso las fiestas paganas más importantes rebasaron el ámbito campesino y se convirtieron en ciudadanas, de forma que la fecundidad que en origen solicitaban para el campo y el ganado, pasó a comprenderse como prosperidad y riqueza para la ciudad.

Estas festividades se concentran sobre todo en invierno, pues la actividad humana sufría en estos meses una bajada en su ritmo, ya que la guerra se detenía, nadie se atrevía a navegar y las faenas agrícolas eran entonces menos intensas. El invierno es en consecuencia un periodo muy propicio para que las relaciones que se entablan con el mundo sobrenatural sean más estrechas, más íntimas.

Entre las fiestas de los antiguos griegos y romanos que fueron precedentes de la Navidad cristiana debe destacarse, por su importancia social y trascendencia mítica y simbólica, las dedicadas a Dionisos y Saturno.

Si nos remontamos mucho más atrás en la historia de la humanidad, hasta la época en la que los hombres comenzaron a desarrollar el concepto divino, observaremos que todas las culturas de la Antigüedad pasaron a identificar a su dios principal, o a alguno de los más importantes de su panteón, con el dios Sol y, en lógica consecuencia, situaron la conmemoración y festejo de su advenimiento alrededor del prodigioso evento cósmico que representaba el solsticio de invierno cada 20 a 24 de diciembre.

Caldeos, egipcios, cananeos, persas, sirios, fenicios, griegos, romanos, hindúes y la práctica totalidad de los pueblos con culturas desarrolladas, entre los cabe incluir los imperios, han celebrado durante el solsticio hiemal el parto de la “Reina de los Cielos” y la llegada al mundo de su hijo, el joven dios solar.

En los mitos solares ocupa un lugar central la presencia de un dios joven que cada año muere y resucita, encarnando en sí los ciclos de la vida en la naturaleza. En las culturas de mitología astral, el sol representaba el padre, la autoridad y también el principio generador masculino. Durante la antigüedad, en todo el mundo civilizado, el sol fue el emblema de todos los grandes dioses, y los monarcas de todos los imperios se hicieron adorar como hijos del Sol.

En el Egipto Antiguo se creía que Isis, la virgen Reina de los Cielos, quedaba embarazada en el mes de marzo y daba a luz a su hijo Horus a finales de diciembre. El dios Horus, hijo de Osiris e Isis, era el “gran subyugador del mundo”, concebido milagrosamente por Isis cuando el dios Osiris, su esposo, ya había sido muerto y despedazado por su hermano Seth o Tifón.

Mitra, uno de los principales dioses de la religión irania anterior a Zaratustra, pervivió con fuerza en el Imperio romano hasta el siglo IV d. C., era una divinidad de tipo solar, tal como lo atestigua, entre otros, su cabeza de león que hizo salir del cielo a Ahrimán (el mal). Tenía una función de deidad que cargaba con los pecados y expiaba las iniquidades de la humanidad, era el principio mediador colocado entre el bien (Ormuzd) y el mal (Ahrimán), el dispensador de luz y bienes, mantenedor de la armonía en el mundo y guardián y protector de todas las criaturas, y era una especie de mesías que, según sus seguidores, debía volver al mundo como juez de los hombres. Sin ser propiamente el Sol, representaba a éste y era invocado como tal.

Como verificamos, muchos siglos antes que Jesús, estos dioses solares ya habían nacido de una virgen un 25 de diciembre, en una cueva o gruta, siendo adorado por pastores y magos, obrando milagros, perseguidos, ejecutados y resucitados al tercer día.

Todos ellos habían nacido, según el mito, durante el solsticio de invierno, el nacimiento del sol, fecha en la iglesia llamada Católica sitúa el advenimiento de Jesús, pero nadie en la antigüedad pretendió en serio que los dioses citados fuesen personajes históricos.

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El origen de la navidad

Hace tantos siglos que la humanidad festeja la navidad que se ha olvidado de su primitivo origen. Hoy se conmemora el advenimiento de Jesús, pero no siempre fue así.

Con el inicio de la expansión de la Iglesia católica por todo el continente europeo hacia finales del siglo IV, los papas no siempre pudieron imponer su fe por la fuerza y a menudo tuvieron que obrar con astucia fingiendo tolerar determinados ritos paganos aunque en realidad los minaban y transformaban progresivamente al entremezclarlos con elementos cristianos añadidos. Una muestra de ello nos la dejó el papa Gregorio I El Grande (590-604) que, aunque siempre ordenó que los paganos fuesen sometidos a castigos y prisión si no se convertían, tuvo que ser más cauteloso durante su conquista evangélica de las almas de los anglosajones, aconsejándole al abad Mellitus, jefe de los propagadores del cristianismo en Gran Bretaña, lo que sigue:

«No hay que destruir los templos paganos de ese pueblo, sino únicamente los ídolos que hay en los mismos; después de asperjar esos templos con agua bendita, erigir altares y depositar reliquias; porque si tales templos están bien construidos, perfectamente pueden transformarse de una morada de los demonios en casas del Dios verdadero, de manera que si el mismo pueblo no ve destruido sus templos, deponga de su corazón el error, reconozca el verdadero Dios y ore y acuda a los lugares habituales según su vieja costumbre...»

Durante la Navidad se produce un fenómeno muy particular en nuestro sistema solar. Desde el 21 de diciembre, en el hemisferio norte, el sol alcanza su cenit en el punto más bajo y desde ese momento el día comienza a alargarse, progresivamente, en detrimento de sus noches. A este fenómeno se lo llama solsticio de invierno «sol inmóvil» ya que en esos momentos el sol cambia muy poco su declinación de un día a otro y parece permanecer en un lugar fijo del ecuador celeste.

Precisamente, el solsticio de invierno produce un acontecimiento cósmico que vivifica la Naturaleza con su luz y su calor, razón por la cual, para todas las culturas antiguas, representaba el auténtico nacimiento del sol y con él, toda la naturaleza comenzaba a despertar lentamente de su letargo, y los humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra, garantizada por la presencia del astro solar, el dios más arcaico que la humanidad ha venerado.

En los pueblos germánicos y galos, estas ceremonias solsticiales de adoración al sol y a las fuerzas ocultas de la naturaleza prosiguieron hasta bien entrada la Edad Media. En sus formas originales y puras estuvieron vigentes hasta la primera mitad del siglo X, tomando expresiones externas más o menos matizadas o mediatizadas por el cristianismo, han podido sobrevivir hasta nuestros días, contagiando de paganismo la celebración de la navidad actual, hasta el punto de que los mitos solares ancestrales siguen siendo los verdaderos protagonistas de los festejos navideños que se celebran en el mundo de hoy.

Desde hace miles de años, y para las culturas y sociedades más diversas, la época de navidad ha representado el advenimiento del acontecimiento cósmico por excelencia. El hecho más fundamental de cuantos podían garantizar la supervivencia del hombre pagano, el renacimiento anual de la principal divinidad salvadora, el sol.

No es ninguna casualidad que el natalicio de los principales dioses solares jóvenes de las culturas agrarias precristianas (Osiris, Horus, Apolo, Adonis, Attis, Mitra, Dionisos, Baco) fuese situado durante el solsticio de invierno. Y es menos casual aún que el natalicio de Jesús, el salvador cristiano, se haya decretado un 25 de diciembre, fecha en la que desde los inicios de la humanidad y hasta finales del siglo IV de nuestra era, se conmemoró el nacimiento del Sol Invictus.

La religión cristiana prosperó absorbiendo detalles de los cultos paganos, como la imagen del niño-dios en el culto de Dionisio, lo representaban en pañales, puesto en un pesebre; el nacimiento en un establo, como Horus en el templo-establo de la diosa virgen Isis, reina de los cielos; nuevamente como Dionisio, cuando convierte el agua en vino; como Esculapio, resucita a los muertos y devuelve la vista a los ciegos; como Attis y Adonis, es llorado y celebrado por mujeres; su resurrección, como la de Mitra, se produce a partir de una sepultura excavada en la piedra.

En lo fundamental, por tanto, el cristianismo no es más que un paganismo reformado.

La mujer en el arte real

Vivimos en un mundo de grandes transformaciones que se operan día a día, minuto a minuto. El siglo XX y el que empezamos a recorrer han sido vertiginosos en ese sentido. En este ambiente de grandes cambios, también irrumpe un hecho social que no por conocido, deja de impactar en el mundo social, económico, político y de los valores: la conquista por parte de las mujeres de la igualdad de los derechos cívicos con los hombres, con excepciones, como en el mundo islámico, por ahora.

En Latinoamérica y también en los Estados Unidos se están viviendo momentos con nuevos liderazgos: Mujeres en el poder. La aparición de líderes femeninas con posibilidades de competir por cargos de gobierno está transformando de norte a sur la política del hemisferio. Esta tendencia, se refleja en Europa con el triunfo de Angela Merkel para ocupar el cargo de canciller, la primera mujer en la historia de Alemania.

La femineidad en el tiempo
La mujer era tanto o más importante que el hombre en los cultos y creencias antiguos. Y ello adquirió también significado en la vida social e incipientemente comunitaria, hasta llegar a las diversas formas de matriarcado.

De la Antigüedad, en la Mesopotamia y Egipto, el culto a la diosa Naturaleza pasó a la Europa mediterránea. Durante millares de años la religión del área mediterránea y Europa desde Anatolia hasta el Próximo Oriente, expresó el culto a la Diosa, metáfora de la naturaleza, y sus ciclos representaron la vida, la muerte y la regeneración.

Respecto a los ritos de iniciación y las formas de sacerdocio, desde los más elementales a los culturalmente mejor elaborados, la mujer ocupaba un lugar de preferencia. En los tiempos pre-históricos, la mujer tenía activa participación en los cultos agrarios de fertilidad. Recordemos el culto a los “Diosas Madres" ya vigente en la etapa auriñacense (33.000 AC).

En el Antiguo Egipto, las mujeres tenían activa participación en los Misterios de Isis y Osiris, al igual que en Grecia en los Misterios de Eleusis y de Ceres.Pero las invasiones de los indoeuropeos impusieron una estructura social patriarcal, y un panteón de dioses predominantemente masculinos, y la sumisión de la mujer se consolidó con las religiones de Libro Sagrado: el judaísmo, el islam, el cristianismoEl cristianismo primitivo, y el judaísmo fueron religiones patriarcales, y a pesar de que Mahoma predicaba un ideal de igualdad entre hombres y mujeres, sus seguidores tomaron la posición primitiva de inferioridad de la mujer, que persiste hasta hoy.

San Agustín deja a las mujeres un legado difícil (la mujer es causa del pecado del hombre, y de todos los males, decía). Las cartas de san Jerónimo demuestran una antipatía por las mujeres que parece, a veces, demente. Tertuliano trata a las mujeres como tentadoras y perversas, un eterno peligro para el género humano.Este conjunto de factores: comportamientos innatos y adquiridos, normas de derecho, usos y costumbres tradicionales y preceptos religiosos erróneos, mantuvieron a la mujer en grado de inferioridad en relación al hombre.

Los primeros pasos de la equidad
En la Edad Media, las corporaciones de arquitectos y picapedreros, en la gran mayoría de los casos estaban integradas por hombres. En la gran mayoría, lo que no significa que no existieran mujeres que cumplieran estos Oficios, pues no todas las corporaciones medievales excluyeron a la mujer.

En el “Libro de los Oficios del Preboste de Paris”, que data del año 1270, se detallan los oficios y corporaciones exclusivamente femeninas, las que presentaban en su construcción y funcionamiento, marcadas semejanzas con las de los masones operativos de la época. En este sentido, es particularmente destacable la cofradía de las Hilanderas.En el sistema de aprendizaje de oficios de las cofradías del Compañonage (una institución muy vieja en Europa), en el viaje que ha efectuado todo compañero desde el medievo, el llamado “Tour de France”, la “Madre” ha sido la encargada o dueña de la posada o albergue en que pasan los “compañeros” su período de prueba del oficio, y la que organiza sus vidas, vela porque reine el orden, la justicia y el entendimiento fraternal entre todos.

La Guilda (corporación) inglesa de los Carpinteros de Norwich, que data de 1375, guilda a la que también pertenecían los albañiles de York, recuerda que: “Todos los años, el sábado siguiente a la Ascensión, los Hermanos y Hermanas se reunirán en un lugar determinado para recitar oraciones en honor de la Santa Trinidad, por la paz y la unión del país...si muere algún miembro de la guilda, sus Hermanos y Hermanas deben rezar por él ...”

Entre los constructores de Catedrales encontramos el nombre de una mujer, Sabine de Pierrefonds, hija de Hervé de Pierrefonds, más conocido por su nombre germánico de Erwin de Steinbach, constructor principal de la Catedral de Strasburgo. Sabine esculpió algunas de las notables estatuas de Notre Dame de París, y a su vez en tanto que Maestra de Obra, formó Aprendices en su oficio. Y es probable que no fuera la única mujer en ser Maestra del Oficio.

Con el Renacimiento y el Humanismo, se revaloriza la personalidad humana, su capacidad racional, su libertad y su historia.Ahora la verdad es buscada y encontrada, también fuera de la revelación.Desde el Renacimiento se fomenta la libre investigación en el ámbito de la historia, del espíritu y de las ciencias y se defiende el derecho a criticar las instituciones establecidas y sus tradiciones. El renacentista no espera favores divinos, sino que procura perfeccionar su trabajo personal aplicando su talento y habilidades. El individualismo se opone al misticismo medieval.

También se puede pensar en la recepción de las esposas de los Maestros, pues en las ”Antiguas Constituciones de los masones francos y aceptados, tomadas de un manuscrito escrito hace 500 años” de J. Roberts, escrito en 1722, en la parte del Reglamento de los Aprendices, dice: “No revelaréis los secretos o proyectos de vuestro Maestro o de vuestra Maestra ...”En los archivos de la Logia de York N° 236, que perteneció a la antigua Gran Logia de toda Inglaterra, existe un manuscrito de 1693, por el que nos enteramos que durante una recepción en el Siglo XVII: “Uno de los antiguos toma el Libro, y aquél o aquella que debe ser hecho masón posa las manos sobre el Libro, y le son dadas las instrucciones”. Incluso la iniciación femenina a la francmasonería aceptada se extendió a una soberana, Ana Estuardo, hija de Jacobo II, que reinó sobre Gran Bretaña e Irlanda de 1702 a 1714.

La mujer en la masonería moderna
Cuando surgió la masonería especulativa, o moderna, en el Siglo XVIII, la mujer no estaba ni económica, ni social, ni políticamente emancipada, y las Constituciones de Anderson de 1723 que dieron el puntapié inicial de la Francmasonería Moderna no las tuvieron en cuenta.

Tal vez porque su redactor, el Hermano Masón Anderson, además era pastor anglicano, y, en esa doble condición, pudo haber pesado los prejuicios religiosos de la época. Felizmente, hoy la Iglesia Anglicana acepta el sacerdocio femenino. Sin embargo, la masonería inglesa aun no ha incorporado a la mujer, aunque tenga a una reina como jefe de la nación inglesa.

Por el contrario, en Francia, en 1730, sólo cinco años después de la aparición de la masonería especulativa en este país, comienzan a realizar gestiones para ser aceptadas en la Institución.Mientras, forman parte de Asociaciones de tipo masónico, tales como la “Orden de los Caballeros y Caballeras del Ancla”, creadas en 1747, de los “Leñadores y leñadoras”, creadas también en 1747.

El 10 de junio de 1774, el Gran Oriente había tomado bajo su protección, en una Asamblea General, la Masonería de Adopción. En el año 1775, el marqués de Saisseval, ayudado por otros hermanos no menos ilustres, forman la Logia “El Candor”. Fue su primera Venerable la Duquesa de Bourbon, a quienes siguieron la Princesa de Lamballe (1780), la Emperatriz Josefina (1805), Madame de Vaudemont (1807), Madame de Villete (1819), amiga personal de VoltaireEn 1837, la revista “El Universo Masónico” sostuvo que madame de Xaintrailles, fue iniciada en ese año por la Logia masculina “Los Artistas”, de París.

Flora Tristán, hija de un peruano, nacida en París, combatiente por los derechos de la mujer, fue iniciada en 1830, y sus Hermanos le escribían en lenguaje ritual y la ayudaban moral y materialmente (en su lápida está grabado: “Libertad Igualdad - Fraternidad - Solidaridad” y firmado con tres puntos)El 4 de enero de 1882, en la localidad de Pecq, Francia, la Logia “Los Librepensadores” inicia a una escritora y conocida militante a favor de los derechos de la mujer, Marie Desraimes y ella es la que creará luego la “Orden Masónica Mixta Internacional-El Derecho Humano”, el 14 de abril de 1893, ayudada en su labor por Maria Georges Martin.

Dicha logia mixta se definió como republicana y laicista. El Derecho Humano extendió rápidamente su acción en el mundo, y perteneció al mismo Annie Besant, célebre feminista inglesa y secretaria de la Sociedad Fabiana antecesora del Partido laborista hoy en el gobierno de Inglaterra.

En 1935, la Gran Logia de Francia decide dar a sus Logias de Adopción completa independencia, y ayudarlas a crear su propia Obediencia o federación. Debido a los acontecimientos bélicos que vive Europa en los años posteriores, esto no se lleva e efecto hasta 1945. En 1952 la Unión Masónica Femenina de Francia adopta su nombre definitivo: La Gran Logia Femenina de Francia., y en 1959 abandona en Rito de Adopción, trabajando desde entonces en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.Hoy existen Obediencias femeninas en gran parte del mundo.

La vuelta al inicio de la historia
Hoy en el mundo occidental, y cada vez más en el resto del mundo, la presencia y participación de la mujer se consolida en todos los ámbitos, y cada vez más se entiende, a pesar de lo difícil de la transición, que el mundo se construye a partir de las dos columnas humanas sobre las que se asienta el futuro: el hombre y la mujer, con sus diferencias, y con su complementariedad, porque ambos por igual forman parte de aquello más grande que es la humanidad.

Mujer-Hombre, Hombre-Mujer: las 2 columnas humanas sobre las que se asienta el presente y el futuro de la Humanidad.