Acerca del origen y significado del símbolo

Leyendo a Carl Sagan en su premiada obra Los dragones del edén percibimos que lo que nos diferencia de los demás seres vivos o animados es nuestra facultad de inteligencia, de racionalidad, que nos ha llevado a construir una especial forma de comunicación y de transmisión de información y conocimientos. El lenguaje ha resultado en consecuencia, el vehículo o medio que nos permite socializar con nuestros congéneres, lenguaje que está constituido por signos, sean éstos químicos, físicos, alfabéticos o numéricos, cuyos significados resultan universalmente aceptados por los miembros de una determinada sociedad. Estos signos lingüísticos forman parte de un continente mayor, que los engloba, bajo la denominación "Símbolo", cuyo estudio corresponde al área del conocimiento humano llamada "Semiología" o "Semiótica" y que ha justificado que recibamos acertadamente, a mi juicio, la denominación de Homo symbolicus.

Así el filósofo Urban ha sostenido que "mientras más rica y enérgicamente se desarrolla el espíritu humano sus lenguajes y simbolismos, más se acerca a su ser y realidad últimas". Por su parte, Bachoffen dice que "el símbolo es el idioma de lo infinito, logra transportarnos más allá de los límites del mundo tangible hasta las cercanías de lo eterno; nos permite adivinar lo que muchas veces es indecible. La palabra, en cambio, sólo es el valiente pero infructuoso intento del ser humano de reducir lo infinito a lo finito". Tal es la enunciación que Wittgestein afirmó "el límite de tu lenguaje es el límite de tu mundo".

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la palabra "símbolo" como "representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con ésta por una convención socialmente aceptada". Por su parte, el Diccionario de Filosofía de Ferraster y Mora, señala que "a veces se usa "símbolo" como sinónimo de signo" y que "ha sido común definir el símbolo como un signo que representa alguna cosa, sea directa, sea indirectamente. Para el Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Cassard, "símbolo" es la figura emblemática o imagen significativa. Cualquier cosa que por la representación figura o semejanza, nos da a conocer o nos explica otra, signo eterno o visible con el cual se enlaza un sentimiento espiritual, una acción o una idea".

Según los etimólogos la palabra "símbolo" viene de la lengua latina simbolum y del idioma griego symbolom, voces con la que en lo material se designa una cosa, a un objeto, a una imagen, a una figura, a una insignia, a un distintivo.

Así la palabra "símbolo" es una ventana al ansia de saber y de cambio, Hay que abrirlo con sacrificio, para lograr con finalidad el perfeccionamiento moral, intelectual y físico del hombre y, por consecuencia, el de la sociedad. Con el símbolo establecemos una relación significativa, enteramente convencional entre dos elementos, llamado uno "simbolizante", es decir, la imagen del elemento perceptible, y el otro "simbolizado", es decir el elemento no perceptible, el significado. Cualquier imagen de un objeto sea éste real o irreal o propiedad suya puede funcionar como simbolizante y remitir, significar a cualquier significado, en una relación multívoca, es decir polisémica, plástica.

El lenguaje de los símbolos es el lenguaje más primitivo, a la vez que el más moderno. Primitivo, porque nace en el meollo de la historia; moderno, porque requiere del conocimiento acumulativo de años y años de experiencia vivida. Por eso es el lenguaje más difícil y complejo. De allí que su aprendizaje sea tarea incesante. Es todo un proceso docente que conlleva el desafío a la voluntad de aprender. Hay implícitas en él una sucesión de ideas, pensamientos, actitudes que no sólo afecta a lo cognoscitivo sino también al sentimiento y al hacer. Aprender es todo un proceso en profundidad y un permanente batallar con el intelecto, la emoción y la conducta toda.

Erich Fromm, en su libro El lenguaje olvidado señala que el lenguaje simbólico es un lenguaje en el que las experiencias internas, los sentimientos y pensamientos son expresados como si fueran experiencias sensoriales, acontecimientos del mundo exterior. Es un lenguaje que tiene una lógica distinta del idioma convencional que hablamos a diario, una lógica en la que no son el tiempo y el espacio las categorías dominantes, sino la intensidad y la asociación. Es el único lenguaje universal que elaboró la humanidad, igual para todas las culturas y para toda la historia.
El psicólogo y psiquiatra suizo Carl Jung, en su obra El hombre y sus símbolos señala que los símbolos, estas ideas arquetípicas "son como la capacidad de las aves para emigrar en formación o como la de las hormigas para formar colonias organizadas", es decir los símbolos forman el pasado ancestral de la familia humana y son el profundo legado de la historia del hombre, escrita o inscrita, en su propia naturaleza. Los símbolos son como emisarios enviados a lo que Freud llamó inconciente, para que extraigan hasta nuestra conciencia estas imágenes en las que esperamos encontrar las respuestas ansiadas.

Los símbolos, como todas las cosas, son susceptibles de ser clasificados desde distintos puntos de vista. Así, los hay lingüísticos y no lingüísticos. Son lingüísticos todos aquellos que forman parte constituyente de la lengua: sus elementos fónicos o gráficos, morfosintácticos y léxicos, codificados en la gramática y en el diccionario, y empleados de una manera especial por el simbolismo literario.

No son lingüísticos, todos los demás. Estos pueden ser: religiosos (divinidades, objetos de culto…); filosóficos (entre estos los masónicos); científicos (como los de la lógica simbólica, los matemáticos, los químicos, los geográficos usados en cartografía); artísticos (musicales como al obras mitológicas de Wagner); pictóricos (como las pinturas de Dalí); arquitectónicos (abundan en las construcciones góticas y rococó); militares (emblemas, himnos…); institucionales y empresariales (emblemas y logotipos).

Los signos lingüísticos son los más importantes para la comunicación humana y debemos distinguirlos de otra clase de signos como son el indicio o síntoma y la señal. Indicio, por ejemplo son las pisadas que alguien deja al caminar sobre la nieve, donde ellas significan que una persona pasó por ese lugar.

Nubarrones muy negros son indicio de que "va a llover". También son indicios los síntomas de una enfermedad, cuyo significado conoce el médico. Siempre se trata de una relación causal, y no convencional, entre dos fenómenos, independiente de que haya o no un observador. En el caso de los nubarrones, éstos se interpretan como causa, y la lluvia como efecto; las pisadas y los síntomas de una enfermedad, por el contrario, son considerados efectos. La relación se aprende por experiencia.

Señal, por su parte es cualquier significante, lingüísticos o no, al cual convencionalmente atribuimos un significado y usamos con fines pragmáticos. Son señales lingüísticas por ejemplo algunas palabras de "reconocimiento", como el santo y seña, como contraseña o la palabra de paso de la Masonería, diferente para cada grado. Señales no lingüísticas son, entre otras, las que regulan el tránsito; el golpe de mallete.

El símbolo en cambio es inherente al ser humano. Cuando aquel hombre que habitaba la caverna en Europa dejó marcada su impronta, al pintar su mano con pigmentos molidos y soplados, dejó grabado en aquella roca, un mensaje para la posteridad, que podría interpretarse como "yo soy el hombre que ha estado aquí y dejo mi marca para que ustedes lo sepan".

Se inició con dicha marca, con esa mano pintada, un viaje conjunto y sin retorno del hombre y el símbolo, viaje que con el progreso tecnológico alcanzado por la humanidad, nos ha permitido seguir enviando mensajes al Sistema Solar, mensajes abstractos que subyacen en símbolos.

Christian Gadea Saguier
© Blog Los Arquitectos

Distinciones recibidas

El 28 de mayo pasado este blog cumplió siete meses de labor ininterrumpida y como reconocimiento al trabajo realizado obtuvimos premios y distinciones, cuyas estampillas se encuentran en la columna de la derecha, hacia abajo.

La Pietre-Stones Review, tal vez uno de los sitios más respetados del mundo masónico nos certificó con el "EDUCATIONAL MASONIC WEBSITE CERTIFICATE" Sólo 10 blogs de todo el mundo tienen esta certificación. Por su parte la Lodge St. Andrew en Escocia , luego de una profunda investigación y consideración nos premió con el MASONIC WEB AWARD, "Lux et Veritas" premio otorgado por la calidad del sitio en varias áreas.

Desde que empecé a trabajar en este blog en octubre pasado, estuve decidido a convertirlo en un sitio abierto a todo el mundo, con el propósito de facilitar notas referentes a la Masonería y toda la cosmogonía que gira en torno de ella.

Vivimos en los albores del siglo XXI, una era determinada por la información y el conocimiento, y ante este desarrollo los masones no estamos ajenos al desenvolvimiento del mundo, no vivimos de las acciones del pasado, sino comprometidos con el presente para construir un mejor futuro.

Sin usted este espacio no tendría sentido, le estoy sumamente agradecido por su visita. Estos premios y certificados son tan propios del Blog Los Arquitectos, como de cada uno de sus visitantes cotidianos.

A los sitios que nos reconocieron y a todos los visitantes que día a día leen nuestras notas…GRACIAS por construir con nosotros.

Christian Gadea Saguier
editor

El vaticano y los libros prohibidos

Alberto Manguel nos recuerda que en los libros están encerradas nuestras vidas, las infinitas formas en que podemos encontrar parte de nosotros mismos, y la cantidad incuantificable de experiencias que podemos anticipar. Gustav Flaubert en 1857 escribió una carta a una amiga explicándole que hay que leer para vivir. Sin dudas, vivimos en una cultura de la palabra escrita y esta es, a fin de cuentas, una parte esencial del ser humano. Diderot se preguntaba "¿quién será el amo, el escritor o el lector" y el Vaticano, como todo régimen absolutista, llegó a la conclusión de que ellos debían determinar lo que se debería leer y crearon el Index.

En Alemania, sede del próximo mundial, acaba de salir un libro que merecería ser rápidamente traducido a todas las lenguas. Se titula Index. El Vaticano y los libros prohibidos, su actor es el historiador Hubert Wolf y desentraña la trastienda del índice de los libros prohibidos por el Vaticano. Aquí se cuentan las discusiones previas que motivaron la censura de obras como Madame Bogary de Gustav Flaubert, El segundo sexo de Simona de Beavoir o ensayos filosóficos de René Descartes, Emmanuel Kant o Blaise Pascal. También cuenta que la censura eclesiástica se convirtió en una institución en 1571 y que en los siglos siguientes, como reacción a la reforma protestante y a la ilustración, llegó a prohibir cerca de 8.000 títulos.

En el siglo XIX, cuando la censura estatal desapareció paulatinamente en Europa y en el mundo protestante la censura religiosa dejó de practicarse, el índice se mantuvo y recién se abolió en 1966, durante el pontificado de Pablo VI. La decisión de qué libros iban a parar al índice de títulos prohibidos, según Wolf, dependía en buena parte del censor del turno. Algunos, se mostraban radicales e inflexibles y veían en todas partes atentados contra la fe, mientras otros preferían ser cuidadosos para evitar vergüenzas con prohibiciones de títulos que no se desviaban de las creencias católicas.

El Index Librorum Prohibitorum o "Índice de libros prohibidos", también llamado Index Expurgatorius es una lista de aquellas publicaciones que los miembros de la Iglesia Católica catalogaron como libros perniciosos; además establecía las normas de la iglesia con respecto a los libros. El propósito de esta lista era prevenir la lectura de libros o trabajos inmorales que contuvieran errores teológicos y prevenir la corrupción de los fieles.

Fue creada en el año 1559 por la Sagrada Congregación de la Inquisición de la Iglesia Católica Romana (posteriormente llamada la Congregación para la Doctrina de la Fe). El índice fue actualizado regularmente hasta su última edición que data de 1948, con materiales que fueron agregando tanto la Congregación o el Papa. La lista no era simplemente un conjunto de obras prohibidas, los autores se veían obligados a defender su trabajo: podían volver a publicarlas con modificaciones si ellos deseaban evitar que alguna engrosara la lista y se fomentaba la censura en las publicaciones.

Christian Gadea Saguier

Diferencias entre la masonería y las demás organizaciones humanas

En los albores del siglo XXI parte de la sociedad se pregunta qué hacen los trabajando encerrados en sus logias, cuando las ideas de libertad religiosa, de libre manifestación y desarrollo pleno de la individualidad están garantizadas en las constituciones de la mayoría de los países. Hay que entender que el propósito de las organizaciones humanas difiere esencialmente de la Masonería en cuanto al fin que persiguen o en el método que emplean para llegar a ese fin.

El fin de la Masonería es la transformación del hombre en un mejor ser humano, para que se constituya en un ciudadano útil en la construcción de un mundo mejor. No se contenta, por supuesto, con el progreso de un grupo, de una raza, de una nación; quiere la dicha de todos los hombres y de allí su presencial mundial.

No es posible imaginarse una religión, un partido político, que no persiga algún fin egoísta en desacuerdo con la razón, y que no trate obstinadamente de imponer ese fin a los extraños. Por consiguiente, todas esas agrupaciones, son más o menos fanáticas o singularistas. Más todavía, son inexistentes sin ese fin fanático o singular.

La Masonería busca en vez de su propio predominio y su primacía, la confraternidad universal. Ejemplo de ello son los trabajos que la humanidad iniciada realiza desde el anonimato, o las claramente identificadas como la Declaración de Derechos Humanos.

Más marcada es todavía la diferencia en el método que se emplea para alcanzar el fin. Las organizaciones profanas utilizan la fuerza bruta, el tráfico de influencias, la desinformación, la manipulación o la ficción revelada para hacerse de prosélitos, mayorías, influencias o poder.

La Masonería no emplea más que un arma, la investigación científica, bajo el imperio del libre examen. Los masones tenemos sobrados argumentos para sostener que la miseria y la inmoralidad enseñoreadas actualmente en el mundo, no tienen más que un solo origen: la ignorancia general.

Ahora bien, queriendo alcanzar el mayor progreso posible para todos, es claro que debemos empezar por destruir la ignorancia general. En realidad, es necesario empezar por algo anterior; reconocer uno mismo su propia ignorancia.

Ya en este punto difiere la Masonería de otras agrupaciones, pues mientras éstas últimas sostienen que tienen el monopolio del conocimiento o la verdad revelada para el logro del progreso, cuanto menos de los adeptos del grupo, los masones empezamos nuestro trabajo con la única certeza de no saber nada. Así partimos del estado de la ignorancia ignorada, camino a un estado superior; el de la ignorancia reconocida.

Así el trabajo del masón en la búsqueda del conocimiento se inicia en él mismo, depurando sus prejuicios, controlando sus pensamientos y sometiendo sus pasiones hacia una vida en armonía.
Solo así es posible dar al mundo hombres sin prejuicios, sin vicios, dignos de ser líderes del porvenir, para luchar por reformar las sociedades, combatir toda forma de fanatismos y controlar la ambición desmedida de los clericalismos.

Christian Gadea Saguier.

Los masones argentinos y su proyección hacia el siglo XXI

Hoy se conmemora la emacipación del pueblo argentino de la monarquía española con la revolución de mayo de 1810. En esta nota presentamos cuál fue el trabajo de los masones por lograr esa libertad y proyectamos su compromiso hacia el siglo XXI


De las publicaciones anteriores queda claro que el eje de la acción masónica es el hombre, y su objetivo la formación de hombres mejores. Pues la masonería comprende y sostiene que la sociedad es el reflejo de los individuos que la componen y que en la medida que estos hombres se convierten en virtuosos la sociedad toda se beneficia.

Esta semana termine de leer el ameno libro de Lucía Galvez ¿Cómo Dios manda? Que en su momento lo presentamos en este blog. Esta licenciada en Historia por la revolución de mayo en Argentina, aquellos que se encontraban en Europa se dispusieron a agruparse a la revolución y en enero de 1812 ese grupo se embarcó en la Fragata George Canning con destino al Río de la Plata. Así la participación de esos masones fue determinante en la creación de la república.

Pasados los días de las batallas por la independencia, era necesario sacar a la Argentina del desorden de las guerras civiles y crear una constitución más realista que las anteriores. Una nueva generación de masones se preparara para ello desde las aulas de la Universidad de Córdoba y de Buenos Aires explica en su última obra cuáles eran los ideales, pensamientos y dogmas de los hombres que participaron en la organización de la República Argentina.

Las acciones y las ideas de quienes lograron independizar ese país y fundar la república pueden comprenderse a la luz de la influencia y de las nuevas ideas liberales provenientes de Europa. Hacia 1808 en la libre, abierta, cosmopolita, comercial y portuaria ciudad de Cádiz (España) hervía de nuevas ideas, en ella se había cobrado un nuevo tipo de sociabilidad que vendría hacia esta parte de América.

Cuando estalló la revolución de Mayo en Argentina, aquellos que se encontraban en Europa se dispusieron a agruparse a la revolución y en enero de 1812 ese grupo se embarcó en la Fragata George Canning con destino al Río de la Plata. Así la participación de esos masones fue determinante en la creación de la república.

Pasados los días de las batallas por la independencia, era necesario sacar a la Argentina del desorden de las guerras civiles y crear una constitución más realista que las anteriores. Una nueva generación de masones se preparara para ello desde las aulas de la Universidad de Córdoba y de Buenos Aires. Esa constitución aseguró la importancia de la libertad de conciencia y de culto, la inmigración libre, la libertad de comercio y las industrias sin trabas.

Hasta esa fecha los esfuerzos en la construcción de la república vinieron de manos, en su mayoría, de los masones, pero hasta 1856 estos no estaban organizados en torno a lo que hoy conocemos como una Gran Logia. Desde ese año comienza el segundo periodo de la Masonería argentina.

El proceso de modernización comenzó entonces con la gran inmigración, las nuevas fuentes de riqueza que irían transformando a Buenos Aires en una de las más importantes metrópolis de América del Sur. Pocas veces fue tan firme un sistema de convicciones en el seno de una elite y pocas lograron influir tan profundamente en la realidad como lo hicieron aquellos masones.

Prueba de esta interacción pueden encontrase en el hecho que 14 Presidentes de la República pertenecieron a nuestra institución al igual que innumerables Legisladores, Ministros, Jueces, investigadores, intelectuales y, principalmente formadores de opinión que con su trabajo constante y silencioso, logaron forjar parte importante de los logros y beneficios de la sociedad que hoy les cobija. La acción de cada uno de estos prohombres insertos en la comunidad, trabajando en las áreas de sus incumbencias por el bien de sus semejantes, reconoce un denominador común en la institución masónica que les permitió desarrollar y entregar a la sociedad acciones tales que, en la historia institucional argentina se puede considerar trascendentes.

Así pasaron los años y durante casi cien años que nos separan de la Argentina del bicentenario, el panorama político, económico y educativo sufrió las más variadas fluctuaciones, pero los masones continuaron trabajando desde sus logias.

En los albores del siglo XXI se inicia la tercera etapa de la Masonería argentina, como claramente lo expuso su actual Gran Maestro Sergio Nunes en la última Feria del Libro de Buenos Aires. La Masonería tiene para sí, como uno de los baluartes fundamentales la idea del progreso, debemos destacar que desde los albores de la nacionalidad, éste ha constituido una constante que, impulsada y sostenida con los principios y la sangre de los masones, actuó como estimulante de la actividad política e incentivo psicológico personal y social para las grandes acciones de la sociedad.

Podemos decir que en la actualidad la Masonería Argentina abordará desde el interior de sus templos e intentará derramar sus acciones hacia la sociedad, en los siguientes temas:

Marginación
La masonería nació como consecuencia de la agrupación de hombres dedicados al trabajo y no es la primera vez que la humanidad enfrenta cambios sociales de envergadura. La diferencia queda claramente establecida en este factor de velocidad que la vuelve selectiva: Algunos logran integrarse al proceso, mientras que grandes mayorías padecen la marginación creciente de sus posibilidades de desarrollo.

Consideran que la reconstrucción de una cultura del trabajo resulta imperiosa en el marco de la recuperación de la dignidad del ser humano.

Protección del medio ambiente, particularmente del agua y desarrollo sustentable
Desde hace muchos años escuchamos las advertencias de científicos, pensadores e intelectuales de los más diversos signos acerca del creciente deterioro del medio ambiente y de los peligros que se ciernen como consecuencia de la alteración de los ecosistemas.

La Masonería Argentina considera, como uno de sus objetivos inmediatos, establecer en la conciencia nacional la necesidad de proteger los recursos naturales, en particular el agua. Por ser uno de los países con mayores reservas de agua dulce del planeta por habitante, la Argentina ocupa un lugar de privilegio con relación a un elemento que en poco tiempo se volverá tan crítico que incidirá notoriamente en la geopolítica.

Para ello, el gobierno de la Gran Logia de la Argentina se encuentra trabajando en el análisis de importantes proyectos que podrán significar, en el futuro inmediato, aportes sustanciales a la problemática expuesta y de los cuales informaremos oportunamente.

Refundación de la República
Creen necesario volver a cimentar los principios fundamentales que constituyeron la génesis de su país, teniendo preeminencia el respeto a los derechos y libertades inalienables de los individuos.

Para comenzar esta tarea están comprometidos en analizar un proyecto educativo que abarque a todos por igual y evite los huérfanos intelectuales que en estos días nos muestran las asimetrías más desagradables y las injusticias más flagrantes respecto a nuestros conciudadanos.

Respeto de relaciones bilaterales con los Hermanos Latinoamericanos
Ven con preocupación el nivel de enfrentamiento que se ha llegado con nuestros Hermanos Uruguayos por el conocido tema de las Papeleras.

En su concepto, la solución de este tema es primordial para el futuro de la región y la salud del MERCOSUR como bloque regional. Se debe evitar por sobre todas las cosas la contaminación del Río Uruguay, pero también el deterioro de las relaciones bilaterales. Una y otra cosa son peligrosas.


Los masones somos plenamente concientes de la responsabilidad que nos cabe. Semanalmente, miles de masones argentinos, se reúnen en numerosas logias a lo largo y ancho del país para buscar, afanosamente, soluciones y alternativas para sus comunidades. La Orden, más activa que nunca, se ha convertido nuevamente, como en aquellas etapas fundacionales de la República, en vórtice de ideas, foro de civilidad y ámbito eficaz para la acción solidaria.

Christian Gadea Saguier.

La construcción de uno mismo

Desde que lanzamos este espacio digital venimos sosteniendo, en concordancia con los principios masónicos, que el hombre es un fin en sí mismo y no un medio para el fin de los demás, que la búsqueda de la armonía y de su propio interés racional es el más alto propósito en la vida.

Pero queda claro que cada vez nos encontramos viviendo en un mundo más violento y material, donde los valores humanos decrecen en la misma proporción en que se valoran las cosas materiales. Ante esta realidad, cuáles son las raíces de esa valoración material; habría alguna forma de cambiar el norte consumista y volver hacia un humanismo como medida de todas las cosas.

En el tiempo que fueron desarrollándose las economías de las naciones, realizando un mundo más moderno, educado y libre de enfermedades que generaban catástrofes en otras épocas, parte de la humanidad quedó pegada al medio material de desarrollo, llevando la acumulación de las cosas como modo de llegar a la felicidad. Nos encontramos en los albores del siglo XXI, en medio de un choque de civilizaciones y en la antesala de una próxima guerra, lejos de aquella anhelada “felicidad”.

Qué nos ha pasado como humanidad. Hemos sustituido el culto de la construcción personal por la búsqueda de objetos materiales que nos brinden brillo y prestigio. Vivimos un mundo tan rápido que nos olvidamos que somos el centro que hace girar aquel y ante la incertidumbre convertimos en fetiche a los medios materiales de desarrollo.

Por ello, desde tiempo inmemorial la Masonería coloca al candidato que desea iniciarse en los misterios en un lugar aislado, silencioso, lúgubre que representa a la vez un sitio externo y otro interno, en un periodo de oscuridad y maduración silencioso del alma, donde por medio de la meditación y concentración en uno mismo, el candidato permanece por largo tiempo para hacer un balance existencial a fin de deliberar la decisión de suscribir el programa de vida masónico.
Este programa tiene por tarea principal al hombre, considerándole un todo perfectible, donde lo importante es la construcción de uno mismo. Cada uno de nosotros llegamos al mundo con destrezas, talentos e imperfecciones. Los masones consideramos que las primeras se pueden fortalecer y las últimas combatir mediante la adquisición del conocimiento, esa luz que rompe las cadenas del subdesarrollo mental.

La Masonería presenta al iniciado una seria de herramientas que ayudan a desligarse de sus pasiones, controlar sus emociones y dominar sus instintos. Las pasiones entendidas como las falsas ilusiones y el fanatismo, esas pasiones venenosas que nublan la mente del hombre volviéndolo frágil, inseguro y desconfiado de todo lo distinto. Las emociones, aquellas destructivas, que sencillamente causan daño y generan estados mentales que nos conducen al lado oscuro de la vida: baja autoestima; exceso de confianza; resentimiento; celos y envidia; falta de compasión y la peor de todas, el miedo.

Por medio del estudio de las herramientas el iniciado puede comprenderlas y construirse, pero para ello no sólo será necesario un acabado estudio en particular de cada herramienta, sino proyectarla y colocarla en práctica en la vida cotidiana, a modo que con el tiempo fortalecido por el compromiso, logre la transformación de si mismo en una mejor persona.

Y así, recordando a Ortega y Gaset en su famosa frase: “Soy yo y mis circunstancia” transformándose uno mismo enseña a los demás por medio del ejemplo de vida, pues si bien son pocos los que conocen como termina aquella frase, él sentencia “…y sino no cambio mi circunstancia, no cambio yo”. ¡Adelante constructores!

El simbolismo masónico en la construcción de una mejor humanidad

Nuestra institución tiene sus orígenes en los centros iniciáticos de la antigüedad, a través de los cuales se transmitió el lenguaje simbólico hasta nuestros días. La Masonería ha sido la heredera de esta filosofía perenne y, por lo tanto, le ha correspondido durante los últimos siglos la delicada función de ser el guardián de estos símbolos que pertenecen a la humanidad. Es nuestro deber resguardarlos y promover su sentido originario, no con el objeto de aumentar simplemente nuestra erudición, sino más bien para aplicar este conocimiento a la vida del mundo de hoy.

Entendemos que el lenguaje simbólico es la expresión más universal para expresar nociones y conceptos sobre valores constructivos para la humanidad. Este lenguaje define a la Masonería como institución universal, pues el contenido de los símbolos no está determinado por una lengua particular como el inglés o el francés, sino que constituye en sí misma una lengua que transmite una idea que va más allá de la definición puramente material del objeto que describe.

Es precisamente con el estudio del esoterismo que aquella significación que está oculta, contenida e invisible en los símbolos, se hace visible y entendible. Las vivencias esotéricas no son espontáneas o inconcientes, sino que requieren de un acto de voluntad que permita la entrada a un ámbito en el que los valores propios de la vida espiritual y material adquieren un significado distinto.

El lenguaje simbólico mal comprendido no es más que un conjunto embrollado de signos y alegorías confusas, pero para el iniciado los mismos signos son un medio práctico de internalizar las ideas y lejos de tener un valor mágico o de imponer un límite al desarrollo del pensamiento, ayudan, a través de la libre interpretación, a mejorar la comprensión de la realidad del mundo en que vivimos.

Los masones no somos místicos persiguiendo algún absoluto esotérico, ni fieles de una religión oculta, sino ciudadanos comprometidos a ser francos con nosotros mismos, despojándonos de las pasiones y prejuicios para conocer y desplegar las fuerzas espirituales que se encuentran en uno mismo. Para despertar esas fuerzas es necesario comprender el lenguaje simbólico.

Las herramientas presentes en la imagen que se adjunta representan así los valores y las elevadas normas de conducta que deben vivir los masones, dejando a cada uno en libertad para ubicarlos dentro de su propia e individual escala de valores. Por ello, no basta ingresar en la Masonería para convertirse en un masón, sino que es necesario tomar estos símbolos desarrollando con ellos una significativa filosofía de vida.

Este proceso transformacional es potencial en toda la humanidad, pero sólo los iniciados estarán dispuestos a invertir en el proceso. Es en sí un acto de copulación intelectual y físico; preparar el cuerpo para el cultivo de la semilla de la que nacerá una idea que se plasmará en un ámbito sustancial. Para que ocurra este proceso de materialización de la idea, no es suficiente la improvisación, debe haber una predisposición, una prioridad en esa preparación para que la transformación se logre.

Es necesario estudiar algo más que rituales, historia y doctrina masónica, debe estudiarse también el mundo en que vivimos. La conjunción de ambos efectos, la introspección y el estudio de la realidad, acrecentarán geométricamente la fuerza de ambos. Abrirán las puertas para que símbolo y ciencia, mancomunados, religados, contribuyan al conocimiento más profundo de los misterios de la vida.

Con este legado, honraremos a nuestros antepasados y contribuiremos a prolongar el camino que deberán seguir las generaciones futuras en búsqueda de un mundo mejor

Da Vinci y el debate mundial

Por todos lados, en todos los idiomas, por una cosa o por la otra, en las mesas de debate, en las tapas de los diarios, en los sermones de obispos y párrocos, en documentales, en comunicados, en investigaciones, en stikers, en vinchas “El Código da Vinci”, un asunto que mueve montañas de discusiones y dinero.

Primero fue el libro. Y la polémica: que si Jesús y Magdalena, que si el Opus Dei es o no es lo que dice la novela, que si boicotear o no boicotear el libro, que blasfemo o no blasfemo; más las derivaciones de la polémica: que si Judas era bueno o malo, si traicionó o no traicionó, que si los evangelios apócrifos dicen o no dicen lo que dicen o no dicen; que si Jesús caminó sobre el agua o si era hielo flotante; meses y meses hablando sobre “El Código Da Vinci”, hasta que el tema pareció agotarse.

Entonces vino el juicio por plagio. Y la polémica: que si Dan Brown copió o no copió su historia de la novela “Santa sangre y santo cáliz”, de Michael Baigent y Richard Leigh; que las ideas que aparentemente robó Dan Brown son tan generales que nadie puede ser dueño de ellas, que si fue robo, cita u homenaje, hasta que el juicio por plagio terminó, y el tema quedó cerrado.

Entonces vino la filmación. Y la polémica: que boicotear o no boicotear su realización, que prohibir o no prohibir su proyección cuando esté lista, que si excomulgar o no excomulgar a Tom Hanks; hasta que la película estuvo terminada.

Entonces vino el “próximamente estreno”. Y la polémica: que censuraron un cartel publicitario del film puesto sobre una iglesia de Roma, que en India un grupo católico llama a huelga de hambre en contra del film, que si boicotear o no boicotear el estreno, que en Tailandia la van a pasar, pero sin los quince minutos finales, que en varios países un cartel debe aclarar que se trata de una ficción y que la obra no responde a datos históricos, y de nuevo: si Jesús y Magdalena; si el Opus Dei; si Judas; si los evangelios apócrifos; si el hielo flotante; si copió, citó u homenajeó.

Y se estrenó. Y sigue la polémica, que si es buena o mala, si está bien o mal elegida Audrey Tatoo para el personaje central, si es demasiado larga o demasiado simplificada.

Y nada hace sospechar que pronto se dejará de oír hablar de “El Código da Vinci”: vendrá la polémica por algún espectador del algún lugar del mundo que arrojará un huevazo a la pantalla, la polémica por los premios Oscar, o por un supuesto romance entre los protagonistas, días antes de que la película se esté por bajar de cartel para ingresar al olvido.

Y cuando el tema esté agotado, definitivamente agotados todos, saturados, entonces hará su aparición “El Código Da Vinci II”. Libro, escándalo, debate, juicio, película, sin respiro.

Pese a la dispar impresión de los 2000 periodistas que vieron la película en la Costa Azul, el film de Howard tiene todos los ingredientes para atrapar la atención de quienes se hayan asomado a uno de los millones de ejemplares vendidos por Brown en el mundo. En EE.UU., las entradas se han vendido a manos llenas a pesar de la crítica negativa. En Grecia, ya se vendieron 100.000 entradas anticipadas, contra las protestas de los cristianos ortodoxos. En Tailandia, la censura de los 15 minutos finales del film no desalienta a los espectadores. En Buenos Aires, los complejos de cines agotaron sus localidades hasta el domingo y, al amparo del film de Howard, las ventas del libro de Brown recuperaron fuerza esta semana.

Así, entre debates acalorados, bandos enfrentados, sesudos análisis sociológicos, críticos indignados, encuestas de opinión para medir el efecto de la película, y -claro- multimillonarios negocios, el marketing es la única materia que hoy está fuera de discusiones.

Y pensar que se olvidaron de que es sólo una novela; que la religión no de discute, sino solamente se cree o no; que los hechos reales no están todos determinados en la Biblia; que la verdad sobre Jesús va mucho más allá de lo que la humanidad la interpreta y que el hombre, al final, es un fin en sí mismo y no un medio para los demás, sean estas religiones que buscan fieles o empresas que buscan dinero.

"El misterio de los masones" a un año de su publicación

Hoy se conmemora el 1º aniversario de la publicación de mi libro El Misterio de los masones que lleva su tercera edición y aprovechando la ocación, desde la fecha tengo los canales disponibles para enviarles un ejemplar sin importar el lugar en el que se encuentre.

El libro presenté el 18 de mayo de 2005 en el Centro Cultural de la Manzana de la Rivera de Asunción Paraguay ante numeroso público con la finalidad de romper con las cadenas de falsas impresiones que se tenía sobre la Masonería hasta entonces. "El Misterio de los Masones" fue el primer libro publicado sobre la Masonería en el Paraguay, a pesar de que la organización llegó al país en 1869.

Cometario de la contratapa
En esta amena obra sobre la Masonería se analiza en base a múltiples documentos, investigaciones, libros de la antigüedad, junto a las interpretaciones del autor, los profundos enigmas que envuelven a la organización de la escuadra y el compás. Por eso es tan útil para los estudiosos del tema, como para los lectores cotidianos que desean recibir claras ideas y no confusas y extrañas referencias, para conocer a los Hijos de la Luz.

Revela porque los masones se ocultan detrás del velo y devela que contienen sus prácticas a los ojos de la humanidad. Además bucea en la investigación del secreto masónico y finalmente indica el camino que sigue esta filosofía perenne que hoy la conocemos por Masonería.

El autor coloca al alcance del gran público los conceptos necesarios sobre el simbolismo masónico para desmitificar muchas leyendas sobre el tema. Aporta inéditos datos a las interpretaciones más importantes, a la vez que ensaya nuevas variantes de la visión simbólica.

Christian Gadea Saguier profundiza y actualiza en beneficio de la sociedad y por primera vez en la historia de la Masonería paraguaya, el tema que por siglos es comentario en iglesias, facultades, reuniones y cafés, el misterio que envuelve a los masones.


Crítica sobre el libro
UN LIBRO ACERCA DE LA MASONERIA
“El misterio de los masones”, de Christian Gadea Saguier
por Delfina Acosta
Fue presentado el libro “El misterio de los masones”, de Christian Gadea Saguier, hace unos días. Los masones fueron perseguidos en distintas épocas; solían ser enviados a la hoguera, sufriendo tormentos físicos y privación de libertad, entre otros castigos. Ahora ya no. Cualquier curioso que desea conocer la historia de la masonería puede acceder a miles de informaciones visitando internet.

El mismo autor del libro hace referencia a esta actualidad informativa, comentando que existen interminables referencias sobre los masones. Sin embargo, Christian Gadea Saguier sostiene que su obra “El misterio de los masones” aporta más profundizaciones e inéditos datos a las interpretaciones más importantes, a la vez que ensaya nuevas variantes de la visión simbólica. “... profundiza y actualiza en beneficio de la sociedad y por primera vez en la historia de la Masonería Paraguaya, el tema que por siglos es comentario en iglesias, facultades, reuniones y cafés, el misterio que envuelve a los masones”, se lee, llamativamente, en la contracubierta.

El autor nos cuenta, a través de su material de más de doscientas páginas, el largo camino a seguir que aguarda a todo aquel individuo que desea hacerse masón. En resumen, puede decirse que estamos ante la obra de alguien que, munido de una vasta información y de un natural talento para la investigación, busca echar más luces sobre el curioso y enigmático mundo de la masonería.

Toda la vida Leyendo la obra (la redacción es excelente y vale la pena mencionarlo), el lector profano viene a enterarse de que los masones son individuos capaces de buscar su perfeccionamiento durante toda la vida. El esfuerzo está siempre regulando la existencia de un masón, pues no es sino con esfuerzo, obviamente, que irá despojándose de todas las malas costumbres adquiridas en el seno de la sociedad.

Los masones, firmes humanistas, se proponen, a cabalidad, cambiar la sociedad; elevar y mejorar el medio que los rodea es su finalidad; pero, en su libro, Gadea Saguier deja ver -claramente- que ellos sólo podrán mejorar su entorno si son capaces de activar en su conducta individual un cambio que marque el progreso personal.

Transcribo unas líneas por considerarlas importantes: “Tiene por divisa: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Consciente de esta misión emancipadora, la Masonería se eleva arriba de todas las confesiones religiosas, de toda escuela filosófica y de todo partido político”.

El trabajo, que es aquello con lo que inmediatamente se identifica el ser humano, tiene un papel casi divino, por así decirlo, entre los masones. “Proclama que el trabajo es un deber esencial del hombre, honra igualmente el trabajo intelectual y el manual”, puede leerse.

La palabra masón viene del francés Maçon que significa albañil, los que trabajan la piedra. Sólo los castillos del rey, y aquellos nobles a quienes éste había dado permiso de castillar, eran de piedra, así como las catedrales, abadías y parroquias. Los masones recorrían todos los países construyendo catedrales en los pueblos de los condados, castillos en los puntos estratégicos y abadías a veces en las ciudades cercanas o en lugares recónditos. La erección de estos trabajos proporcionaba bastantes oportunidades de trabajo a los masones. Un masón es, en principio, lo que yo llamaría -¿por qué no?- un individuo respetable. ¿Por qué perseguir a un individuo respetable? ¿Por qué en épocas pasadas lo llevaban a la hoguera, escupiéndolo como a un hereje? ¿Qué misterio puede rodear a un individuo respetable? ¿Acaso algunas prácticas capaces de poner en peligro la sana y pacífica convivencia entre los hombres libres?

Sin embargo, ese individuo respetable es un masón. Y los masones tienen misterios. Christian Gadea Saguier nos va introduciendo a lo largo de la lectura de su libro en el mundo de aquellos seres deseosos de luz interior. Nos cuenta detalladamente el valor de lo simbólico dentro de la existencia de un masón. Una regla, por ejemplo, no tiene sino un valor práctico para mí, o para usted; sin embargo, para un masón, la regla posee otra aplicación y uso en el plano metafísico.

La escuadra, el compás y el ojo que todo lo ve
Y ya para entrar en la explicación, por así decirlo, de la escuadra, el compás, y el ojo que todo lo ve, símbolos de la logia masónica, el autor del libro nos hace numerosas anotaciones al respecto. Así puede leerse: “La Escuadra y el Compás tal vez sean los dos elementos que la sociedad más relaciona con la Masonería y, junto con el Libro de la Ley, constituyen las Grandes Luces que iluminan el Templo, porque por sí solos revelan, a quien sabe comprenderlos, toda la esencia de la Masonería”.

“La escuadra es una figura que nace a una línea perpendicular con relación al plano, y una horizontal, donde la primera, representada en la Masonería con la plomada, simboliza la superación del hombre por sí mismo y la rectitud en sus actos en medio de la búsqueda personal para conocerse a sí mismo. La horizontal, representada en el nivel, simboliza la equidad en el trato con los demás, y el equilibrio que debe lograr para conseguir la armonía del plano. Estas dos líneas formadas que dan nacimiento a la escuadra representan a la Luz de la Justicia que debe reinar entre los hombres”.

¿Y qué dice del compás?
“El Compás es considerado en la masonería como el símbolo cosmológico que sirve para medir y trazar el círculo. Este emblema de la geometría es interpretado como la imagen del pensamiento dibujando o recorriendo los círculos del mundo. Trazando las imágenes del movimiento y móvil él mismo, el compás es emblema del dinamismo constructor”.

Luego está el ojo que todo lo ve, y que puede apreciarse en el dibujo hecho en la tapa del libro: “Para que el simbolismo sea enteramente correcto, ese ojo debe ser un ojo frontal o central, es decir un tercer ojo. Este tercer ojo es el que lo ve todo en la perfecta simultaneidad del eterno presente. Desde el punto de vista del triple tiempo, la Luna y el ojo izquierdo corresponden al pasado; el Sol y el ojo derecho, al porvenir; y el tercer ojo, al presente, es decir, al instante indivisible que, entre el pasado y el porvenir, es como un reflejo de la eternidad en el tiempo”.

No solamente hermosas palabras
En el libro “El misterio de los masones” encontramos a menudo el término fraternidad. Hermosa palabra, de mucho uso, y de poca aplicación, si vamos a los hechos. Los masones tienen en mucho, al parecer, la fraternidad. Transcribo parte de una lectura del material a manera de ejemplo: “para franquear la puerta del Templo masónico es necesario ser aceptado dentro de la fraternidad”.

No es lo mismo ser aceptado dentro de la “comunidad”, que aceptado dentro de la “fraternidad”. A los masones también se los llama, nos lo recuerda Gadea Saguier, “Hijos de la Luz”. Otra anotación importante corresponde a que no importa ser agnóstico o ateo para considerar la posibilidad de entrar dentro de la logia masónica. Sin embargo, el nihilista no tiene cabida posible dentro de la fraternidad.

Recorriendo algunos pasajes bíblicos del Viejo y del Nuevo Testamento, señalando la influencia masónica que se ha registrado en famosas obras de la literatura universal, y haciendo puntualizaciones en algunas circunstancias trascendentales que registra la historia en la formación de la logia masónica, Gadea Saguier nos va contando las distintas experiencias del Iniciado.

De más está decir que esas experiencias son duras, pues tienen por finalidad templar el carácter del Iniciado hasta que se transforme en un neófito. Algo muy interesante que se lee en el libro es lo siguiente: “No basta con tener la voluntad de ser, para transformarse en un Masón, porque también es determinante que los demás hermanos le reconozcan como tal, primer deber del Masón”.

Este libro de reciente aparición está bien documentado, y cumple con la historia, pues obedece a la verdad.


Discurso de presentación (18 de mayo de 2005)
por C.G.S.
Gracias por estar aquí esta nocche, gracias por hacer esto posible, porque luego de 190 años de estar excesivamente en secreto causado por el miedo a las represalias, las persecuciones y las intolerancias autoritarias, ahora, en los albores del sigloXXI la información y el conocimiento sobre la masonería desde el paraguay estará abierta, por medio de este libro para discutir el tema con los familiares, amigos, en la facultad, en los cafés y también en las iglesias, para juntos romper las cadenas de falsas impresiones que tanto perjuicio traen a la comunidad masónica del Paraguay.

Siempre cuando se toca el tema de la masonería se habla de su historia para confirmar si López era o no iniciado, para comprobar si Estigarribia desfilo o no con su mandi. Pero hoy yo no les hablare de la historia, porque al participar de este evento estamos haciendo historia. La publicación de este libro es un hecho sin precedentes en la historia de nuestro país.
Jamás, desde la llegada de la masonería al Paraguay, en épocas de la independencia, se ha escrito un libro que hable de su comunidad ni haya sido escrito desde dentro de la fraternidad con el propósito de develar cuáles y cómo son los misterios que envuelven a la comunidad de la escuadra y el compás. Hoy lo pueden tener en sus manos para conocer a través de la experiencia el velo que envuelve a los masones.

Esta noche quiero adelantarles partes del libro y contarles sobre la comunidad de los masones y al bajar estas ideas recordé a Jonh Deway, un gran filosofo norteamericano que dijo:

COMUNIDAD + COMUNICACIÓN = DEMOCRACIA

Resulta que los masones constituimos una comunida tenemos nuestros valores, usos, costumbres y cultura que hoy rigen al mundo. Nosotros nos reunimos en grupos pero no para conspirar contra el Estado o para aliarnos con una gavilla de delincuentes. Somos ciudadanos que trabajamos por ser lo mejor de nosotros mismos, de transformarnos en mejores personas y constituirnos en elementos útiles para el desarrollo de la sociedad. Imagino que se preguntaran pero cual es el trabajo de los masones por la sociedad, pues nunca se oye nada esa misma certeza tenían los detractores de galileo, sin embargo comprobamos que la tierra se mueve.
Justamente el propósito de este libro es contarles un profundo mensaje: sobre Qué hacen los masones encubiertos a los ojos de la humanidad. Este trabajo es un relato de misterio en torno de los secretos que la masonería ha sido fiel guardián. Este libro es un canto al espíritu y la mente humana, un canto que impulsa romper las cadenas del dogmatismo y de los prejuicios para abrirnos al pensamiento por medio de la razón científica.

Son estos dos elementos (comunidad + comunicación) los que fortalecen la Democracia en cualquier paí por eso este es un libro que merece ser leído por todos aquellos y aquellas que aman la libertad. Muchos hermanos míos han vertido su sangre en la lucha a favor de la libertad, pero está en todos nosotros amarla y construirla como ciudadanos de una república. En el libro encontrarán que los antiguos misterios eran develados solo a una parte de la comunidad de los países pero con este libro pretendo al igual que en las sociedades mas desarrolladas que el conocimiento sea público y que a partir del conocimiento podamos construir nuevas realidades, pues la Masonería no está para vivir del pasado, sino para construir el futuro por medio de las acciones del presente. Cada hombre es el arquitecto de su propio destino.

La experiencia de haber escrito un libro como este de romper con 190 años de silencio para mi será satisfactoria cuando ustedes terminen el viaje por el libro y sean testigos del secreto masónico.

Todo en este libro tiene su mensaje, desde el color negro que lo envuelve, la imagen de la tapa hasta la lúgubre foto de la contratapa. Esta presentado en 12 capítulos, pues al igual de las constelaciones que nos rodean, representa a un universo en sí mismo. Cada inicio de capítulo está precedido por una cita que constituye la antesala al cuerpo presentado, al igual que el Templo Masónico con su Sala de Pasos Perdidos. Cuenta con una Bibliografía de mas de 200 libros en español, francés e ingles que respaldan cada interpretación mía sobre el lenguaje masónico. Hasta la fecha de lanzamiento esta representada simbólicamente por el número 3, valor que conocerán cuando se encuentren con el libro. No tengan miedo de bucear en el, porque es la ignorancia lo que nos conduce al lado oscuro, por ello escogí la imagen de la tapa que nos resume la luz del conocimiento.

Les invito a este viaje, será de seguro una experiencia esclarecedora.

Muchas gracias. Nuevamente quiero agradecer a una legión de personas que permitieron que hoy este aquí….. y también a ustedes por estar presentes, por escuchar y leer de la fuente misma, y no esperar las falsas impresiones y los chismes que tanto daño hacen a la palabra.

La cultura como sello del maestro masón

En los albores del siglo XXI, una era dominada por las comunicaciones y la interactividad entre las personas, el mundo sigue dividido entre los pocos que son ricos y los muchos que son pobres, entre los libres y oprimidos. Las explicaciones tradicionales como el imperialismo, la dependencia o el racismo ya no son adecuadas y crece una gran tendencia de que la razón principal por la que algunas sociedades están mejor que otras yace en los valores culturales, que influyen poderosamente sobre el desempeño político, económico y social.

El término cultura tiene múltiples significados en disciplinas y contextos diferentes. En este trazado estoy interesado en la manera en que la cultura afecta el desarrollo de la sociedad. Por lo tanto, defino la cultura en términos puramente subjetivos como los valores, actitudes, orientaciones y suposiciones subyacentes que prevalecen entre las personas que conforman una sociedad.

Un libro de Oswald Wirth señala: Nadie es Maestro si no posee el Arte a fondo. El aprendiz se contenta con conocimientos rápidos, generales y superficiales. El compañero instruido ya por la práctica, puede observar con más cuidado y controlar la enseñanza teórica hasta adquirir paso a paso la experiencia que conduce a la maestría. Esta, por último, no recompensa al obrero sino cuando éste ha sabido avanzar hasta el genio del Arte para comprenderlo y sentirlo.

Ir al fondo de las cosas, tal es el eterno objeto de la filosofía y, por consecuencia, la tarea esencial del maestro. Es muy significativo al respecto el acto ritual de los hermetistas, por medio del cual debían buscar la piedra oculta de los sabios en el interior de la Tierra. Estas mismas profundidades revelan al maestro masón, la Palabra Perdida. Sólo a fuerza de descender, se penetra en la Cámara del Medio, donde resplandece la Luz, centro explicativo de todos los enigmas.

Más, en este viaje al fondo de las cosas no es fácil avanzar sin tropiezos: el maestro puede embriagarse con los cantos de sirena del conocimiento fácil y aparente. Por eso, es menester distinguir el camino adecuado que conduce realmente al fondo de las cosas, de aquél que sólo conduce a un mundo de apariencia.

Para ello hay que diferenciar al hombre culto, capaz de bucear en las profundidades de las cosas, del hombre erudito, que sólo se contenta con el uso del conocimiento ajeno para un juego de acrobacia intelectual.

El hombre culto, aspiración de todo maestro masón, no es tanto el que sabe muchas cosas, sino que "sabe mucho", lo cual es distinto. Sobre esta afirmación conviene hacer algunas aclaraciones; en especial, precisando las nociones de saber y de conocer.

El saber está indicando algo mucho más profundo que el conocer. No señala tan solo un simple conocer, sino un conocer que debe ser calificado y madurado en la vivencia interior. Por eso, el saber tiene relaciones más estrechas con la experiencia.

Esta distinción es muy importante para el objetivo de este trazado y constituye el punto fundamental sobre el cual deben apoyarse los maestros para elaborar los trazados de instrucción masónica.

El hombre erudito es aquel que se limita a conocer, es decir, a absorber el conocimiento de otros. Es el aprendiz que repite sin saber la razón primera de su afirmación; es el enamorado del detalle, del dato concreto y de la anécdota. Se contenta tan solo con expresar frases hechas sin que se atreva a hacerlas por cuenta propia. Sabe muchas cosas, pero las sabe en forma aislada e inconexa entre sí; en fin, su saber es superficial.

El hombre culto, en cambio, es el que puede saber menos cosas que el erudito, pero su saber es más profundo. Las cosas que sabe están todas conectadas entre sí y configuran una experiencia íntima total, de manera que al expresar una frase, lo hace apoyado en una vivencia rica en posibilidades y relaciones.

Por eso, la persona culta es la que puede manejar y dominar las verdades que posee, al punto que su personalidad se ve enriquecida y engrandecida; y con ello enriquece y engrandece a sus semejantes; en otras palabras, el conocimiento del hombre culto es asimilado y elaborado en el interior, en un proceso enriquecido por la experiencia hasta ser transformado en una rica vivencia.

Es semejante al proceso de transmutación de los alquimistas, cuyo objeto era partir con un metal común (Piedra Bruta), para transformarlo en oro (Piedra Cúbica).

En fin, por lo tanto debemos consolidar los valores, actitudes y orientaciones masónicas para luego trascender en la sociedad como agentes de transformación. Este es el hombre que cultiva, el que construye y esta acción es el sello del maestro.

Los límites de la tolerancia

La tolerancia se define como la virtud que desarrolla un individuo para respetar otras creencias y prácticas que difieren de las propias. Está basada en un proceso de gran autodisciplina; así como de un alto grado evolutivo. Es el aceptar que otros tengan sus propias verdades y que no por el hecho de que no se correlacionen con las nuestras signifiquen que estén errados.

Los seres humanos son todos diferentes entre sí y desarrollan sus propias visiones del mundo en base a sus legados genéticos y sus historias de vida, historias desarrolladas dentro de una cultura que les permite elaborar sus propios conocimientos. De igual forma, la visión de los seres humanos, en relación a la realidad, es expandida y complementada a través de la razón. De esta manera logran elaborar sus propios conceptos mediante los cuales medirán y evaluarán la realidad sensible que llegan a sus sentidos y que después se transforman en el fenómeno de sus mentes.

Bajo esta premisa, podríamos decir que todos los seres humanos poseen una verdad basada en una realidad objetiva y común para todos, y que por lo demás, concordamos en los elementos que hace que ésta sea así; sin embargo, hay instancias en las cuales la falta de conocimiento específico sobre las propiedades de la realidad afectan al proceso de percepción del mundo sensible, y es más, en muchos casos hay individuos que llegan a vivir realidades paralelas debido a la falta de conocimiento sobre la metafísica de la realidad; es decir, existe una contraposición en sus mentes sobre lo que es y lo que uno cree que es. No obstante, la tolerancia nos permitirá entender y aceptar el desarrollo de planteamientos alternativos a los de la ciencia o la filosofía.

Tarde o temprano surgirá una pregunta significativa con respecto al planteamiento de posturas radicalmente opuestas que pueden incluso llegar a excluirse mutuamente, por ejemplo: ¿Qué pasa cuando las especulaciones ontológicas sobre la realidad se transforman en fuentes de supuestas inspiraciones de juicios morales y éticos, las cuales no solamente pasan de lo especulativo a lo práctico, sino aún más, se llegan a transformar en dogmas y conductas de vida impuestas a los hombres libres? ¿Podemos ser tolerantes cuando nos enfrentamos ante una posición fundamentalista que se abre paso entre la mente de los seres humanos mediante el uso de la falacia, el engaño y la manipulación metal de las mayores aspiraciones en la vida de las personas como lo son la felicidad, la libertad, la fraternidad, la igualdad de oportunidades en la vida y la autorrealización?

La Masonería es una institución universal, esencialmente ética, filosófica e iniciática y es precisamente en este punto donde la tolerancia encuentra sus propias limitaciones ya que si la Masonería basa uno de sus postulados en la filosofía ¿no debería estar el pensamiento masónico intrínsecamente regido por la lógica? De esta forma surge la siguiente pregunta significativa: ¿Cómo se puede ser tolerante con alguien que se muestra abiertamente ilógico y que más aún defiende su postura como una verdad absoluta?

Cuántas veces nos hemos vistos enfrentados, a modo de ejemplo, ante proposiciones religiosas tales como "tú no puedes demostrar que Dios no existe por lo tanto existe". Esta falacia es conocida como "Apelar a la ignorancia", ya que el hecho de postular lo no verídico como verdadero, no respalda ninguna verdad.

Este problema deriva en dos paradojas: la primera es el hecho de que postular lo no verídico como evidente da pie para que otras creencias subjetivas puedan ser postuladas como verídicas, por ejemplo, los unicornios, los dragones, los duendes, etc. De esta manera, si reemplazamos el concepto "Dios" por el de "unicornios" nos de como resultado la proposición "tú no puedes demostrar que los unicornios no existen, por lo tanto existen".

Muchos dirán que al final cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero la tolerancia nos dice que existe una alta probabilidad de que una creencia no sea dañina para el resto de la gente, pero ¿Qué pasa cuando una falacia se torna un postulado universal? Como solía ocurrir en la antigüedad y en algunos casos, prosigue el vicio en la actualidad. La segunda plantea la disyuntiva del cómo un planteamiento que no es respaldado por un argumento, ni lógico ni científico, pueda traer bienestar a los hombres de buena voluntad.

Las etapas que sigue este fenómeno son siempre las mismas. Primero se manifiesta por la falacia de apelar a la ignorancia, después puede derivar hacia el exterior mediante la falacia –ad baculum- en la cual se impone una verdad por la fuerza o el miedo y no por la razón. También puede extenderse mediante la falacia –ad verecundiam- en la cual por el simple hecho de que alguien importante, influyente o carismático postule una supuesta verdad sin pruebas racionales, todos asuman, sin cuestionar, que así es.

De estas formas, una concepción errada e infundada de la realidad puede crecer hasta llegar a transformarse en una verdad absoluta y que, detrás del dogma, esconde sus imperfecciones y se posesiona definitivamente hasta de los ámbitos académicos, donde en lugar de detener la expansión de la falacia, buscan medios para hacer racional lo irracional.

En otras palabras, hacer lógico lo ilógico, transformando el mundo no evidente en evidente. En este punto la tolerancia se habrá transformado en una forma de protección, una suerte de defensa mediante el acto de racionalización psicológica de los ataques del mundo exterior, más que en una forma de interactuar en un mundo de libertad, igualdad y fraternidad.

Para concluir, quisiera agregar que la tolerancia no está en base a una actitud pasiva y contemplativa hacia los excesos y falacias del mundo, sino que, por el contrario, es una reacción activa en contra de todas aquellas supuestas verdades, las cuales sin ningún fundamento empírico, se pretenden plantear como verdades universales del mundo. Pseudos tautologías que se imponen por la fuerza, el engaño y el uso de las falacias.

Por lo tanto, será deber de la Masonería, así como el de cada masón en particular, cautelar que lo irracional y lo ilógico no contaminen sus propias mentes ni la de los demás para que después no tengamos que beber el trago amargo de la intolerancia, la desigualdad y la esclavitud.

La tolerancia no se puede dar el lujo de mirar complacientemente cómo lo irracional y lo ilógico se realzan como verdades absolutas para el supuesto bien de la humanidad. Solamente un estricto y comprometido proceso educativo logrará acabar con estos vicios.

En torno a Tubalcain

Dentro de las leyendas masónicas existe un personaje que posee pocas referencias, escasas tal vez, si se tiene en cuenta la significación que encarna. Igual ocurre en las sagradas escrituras respecto de Tubalcain. A través del Génesis todo lo que sabemos de él es que fue hijo de Lamech y Zillah, y poseía el cargo de "Instructor de todos los artífices en el bronce y el hierro".

En el hebreo original no se logra hallar la versión común, pues lostesh no significa "instructor" sino "afilador"; el que afila instrumentos. Según parece, se puede traducir como "el que afilaba varias herramientas de cobre y hierro". O también podemos colegir la versión autorizada que ha consignado casi fundamentalmente la condición de Tubalcain, señalándolo como el padre de los artífices. Y ha sido de tal manera como fue introducido en la historia legendaria de la Masonería, desde tiempos muy remotos.

La "leyenda de la Fraternidad", donde se lo denomina "el fundador del gremio de herreros" es la primera referencia que se hace de Tubalcain. Esta parte de la leyenda la tomamos del Manuscrito de Dowland, ya que su ortografía es la más moderna, pero podemos afirmar, de acuerdo a estudios enciclopédicos, que el relato es particularmente el mismo en todos los manuscritos antiguos de las Constituciones.

En el de Dowland puede leerse lo siguiente: "...Antes del diluvio un hombre llamado Lamech -tal como se escribe en la Biblia, en el cuarto capítulo del Génesis- tenía dos esposas, una llamada Ada y otra Zillah; de su primera esposa tuvo dos hijos, uno llamado Jubel y el otro Jubal; y de su otra esposa tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro hijos fundaron el principio de todas las ciencias en el mundo. El primogénito Jubal fundó la ciencia de la geometría y se ocupaba en conducir rebaños de ovejas al campo, y primeramente construyó casas de madera y de piedra, como se dice en el capítulo mencionado. Su hermano fundó la ciencia de la música y las canciones de la lengua, del arpa y del órgano. Y el tercer hermano, Tubalcain, fundó el gremio de los herreros, que trabajaban en oro, plata, cobre, hierro y acero. Y la hija fundó el arte de tejer. Estos hijos sabían bien que "Dios" castigaría los pecados por medio del fuego o del agua, por cuya razón ellos escribieron las ciencias que habían fundado sobre los pilares para que fueran encontradas después del diluvio. Uno de los pilares era de mármol y no podía quemarse en el fuego; el otro era de latón, y no podía hundirse en las aguas...".

Una tradición de los antiguos rabinos, asegura que Jubal fue el inventor de la escritura y de la música. Jubal habría escuchado decir a Adán que el mundo sería dos veces destruido. La primera por el fuego y otra por el agua. Se dice que entonces preguntó cuál de las dos catástrofes ocurriría primero. Sucedió que Adán se rehusó a darle tal información, y entonces Jubal inscribió el sistema de música que había inventado sobre dos pilares de piedra y de ladrillo. No obstante, una tradición más moderna en la Masonería, indica que la construcción de estos pilares es atribuible a Enoch.

Se dice también que Tubalcain era célebre por sus conquistas guerreras y excedía a todos los hombres en fuerza y poder. Cabe mencionar que también existe un relato del protometalúrgico, que es posible hallarlo en el célebre fragmento de Sanconiatho. Este sostiene que Tubalcain, bajo el nombre de Chrysor, que es sin duda una corrupción de chores ur en hebreo que quiere decir obrero que trabaja con fuego, o sea, herrero.

Digamos que Sanconioatho fue un escritor fenicio que suponemos viviera previo a la guerra de Troya, tal vez cuando Gedeón era juez de Israel, según lo consigna Sir William Drumond. Debemos indicar que éste escritor, compiló los diferentes relatos y tradiciones que existían en su tiempo sobre el origen del mundo. Al parecer, apenas un fragmento de la obra aún se conserva, que traducido al griego por Philo Byblius, lo insertó Eusebius en su Prae paratio Evangélica. Para dar seriedad al tema, digamos que tal documento ha sido copiado hasta el presente.

Los siguientes términos mencionan esa parte de la historia escrita por Sanconiatho, quien dice de Tubalcain:

"...Mucho tiempo después de la generación de Hypsoaranios, nacieron los inventores de la caza y de la pesca Agneas y Alieras, de cuyos nombres el pueblo derivó su denominación de cazadores y pescadores, y a quienes las nacieron dos hijos que descubrieron el hierro y la manera de trabajarlo. Uno de estos dos hermanos llamado Chrysor era hábil en la elocuencia y componía versos y profecías. Era el mismo con Hephaistos e inventó el anzuelo, el uso de la carnada para pescar, el cordel y la caña, fue el primer hombre que navegó sobre las aguas. Por lo tanto, fue adorado como un dios después de su muerte y se le llamaba Diamichios. Se dice que estos hermanos fueron los primeros que inventaron los tabiques de ladrillo".

Tephaistos es la palabra griega que define al dios al que los romanos daban el nombre de Vulcano. De aquí que Sanconiatho y la curiosa similitud de nombre y de ocupaciones inclinaron a derivar el nombre de Vulcano del de Tubalcain. La T inicial, que es el artículo en la lengua fenicia, y su vocal nula, se forma la palabra Balcan que por la naturaleza permutable de la B y la V se transforma fácilmente en Vulcano.

El Obispo Stiñingfleet (orig. Sae., pag. 292) dice: "Que Tubalcain haya dado origen al nombre y al culto de Vulcano, pudo haber sido probablemente concebido tanto por la afinidad de nombres como porque Tubalcain se menciona como instructor de todos los artífices en latón e hierro, y la misma relación de la música o el padre de todos aquellos que tocaban al arpa y el órgano que los griegos atribuyen a Apolo".

Voissius, en su Tratado De Idolatría (libro I., Capítulo 36), hace su derivación de Vulcano de Tubalcain. Pero Bryant, en su Análisis de la Antigua Mitología (tomo I., pag. 139), niega la etimología de Voissius que puede ser adoptada aunque sin relacionarla con la identidad de Vulcano y Tubalcain. El que descubrió la utilidad del fuego puede muy bien, en la corrupción de la idolatría, haber personificado el mundo Solar, la fuente de donde nace todo el calor.

Podría parecer que Tubalcain es un atributo compuesto de la partícula definida T y la palabra Baal que significa Señor. Tubalcain significaría entonces "el señor Caín". Sin embargo dhu o du en árabe significa Señor; y esta misma significación del afijo la encontramos en sus varias formas permutables de Du, Tu y Di en muchas palabras semíticas. Pero la cuestión del origen idéntico de Tubalcain y Vulcano ha sido finalmente solucionada gracias a las investigaciones de los filólogos comparativos:

Tubalcain es de origen semítico y Vulcano de origen ario. El primero puede encontrarse en la palabra ulka del sánscrito que significa marca de fuego, del que también se derivan las palabras latinas de fulgor y fulmen, nombres del rayo.

De la mención que se hace de Tubalcain en la Leyenda de la Fraternidad la palabra fue hace mucho aceptada como de alta significación en los grados primarios y varias veces se ha intentado darle una interpretación luciferina.

A modo de conclusión, el uso de la palabra Tubalcain como significativa en el ritual masónico se deriva entonces de la Leyenda del Gremio, por medio de la cual el nombre se hizo común entre los masones especulativos y se refiere simbólicamente al trabajo de la búsqueda de la Luz, tema que merece su propia nota.

El cerebro, ese genio desconocido

Hay una nueva disciplina científica que postula que la conciencia, la ética y los sentimientos tienen un correlato biológico y residen todo en grupos de neuronas, -lo que supondría que en la muerte física termina todo– y al contrario de uno de los preceptos inmutables de los Antiguos Linderos: La creencia en la inmortalidad del alma.

Desde la filosofía clásica-griega, específicamente con Platón (427-347 a.C.) la cuestión de la dualidad cuerpo-alma (o cuerpo-mente o cuerpo-espíritu) desveló a generaciones. Platón afirmaba que la naturaleza del alma era lo contrario a la materia porque ésta no poseía movimiento alguno, y el alma era el origen del movimiento; y no sólo esto sino que cualquier otro conocimiento también pertenece al alma.

Parecería, según Platón, que con la muerte, el alma abandona el cuerpo; se desprende de él, manifestándose como el elemento inmortal del hombre, en contraste con las partes biológicas y psicológicas.

La identificación del alma con algo inmaterial tenía que llevar a una oposición con el cuerpo material, a un dualismo antropológico; o sea al dualismo entre el cuerpo y el alma. Dicho dualismo se resume en la siguiente tesis:

-El alma es inmaterial
-El alma es independiente del cuerpo
-El alma es simple, al contrario con el cuerpo que tiene partes
-El alma es más perfecta que el cuerpo, al ser una sola con la verdad
-El alma contiene las virtudes

De esto surge una pregunta escatológica: ¿Porqué el alma perfecta y eterna está unida a un cuerpo corruptible y perecedero? Para Platón existía un origen ético-religioso: el alma existía en el principio sin el cuerpo en el Hiperuranio; por una culpa misteriosa cayó del cielo y como castigo se había unido al cuerpo.

Platón tuvo acceso al conocimiento esotérico de la doctrina Órfica, la metempsicosis, la misma estudiada por los pitagóricos, que enseña que a través de sucesivas reencarnaciones finalmente el alma se purifica y vuelve a vivir en el Hiperuranio.

Sin embargo si apelamos a la filosofía hermética en su principio que Todo es todo y Todo está en todo, y recordando la proposición XV del maestro Baruch de Spinoza, "todo lo que es, es en Dios y nada puede existir ni ser concebido sin Dios" en su obra Ética demostrada según el orden geométrico, nos hallamos próximos a lo que hoy una nueva disciplina, la Neurofilosofía, promete dar con nuevas respuestas a preguntas trascendentes de siempre.

Ante la misma cuestión que se plantea Plantón –dónde residía al ser-, la Neurofilosofía que devine etimológicamente del griego neuro –sistema nervioso- y del Latín philosophia –amor a la sabiduría-, afirma que todo lo inmaterial que caracteriza al hombre se encuentra en la mente.
Está cada vez más claro que los procesos de aprendizaje, la memoria, están contenidos en redes de neuronas. Antonio Damiaso autor del libro El error de Descartes sostiene que si alguien pierde parte de su lóbulo frontal su mente cambia y se vuelve antisocial, deja de trabajar, se vuelve agresivo, tiene conductas obscenas, no ama igual, no valora igual; entonces se plantea: ¿Por qué no pensar entonces que en ese grupo de neuronas reside las virtudes de la ética?

No se trata de una nueva forma de localizacionismo, sino de buscar nexos en esa central cognitiva que es el cerebro y aquellas habilidades que para Platón residían en el alma.

Lo que pretende esta nueva disciplina es integrar la labor de médicos, lingüistas, matemáticos, bioingenieros, psicólogos para generar conocimientos transdiciplinarios acerca del funcionamiento cerebral, y su vez reflexionar sobre las implicancias que esto traerá en la manera en que nos vemos a nosotros mismos.

La Neurofilosofía está preconizada por Patricia Chuchland de la Universidad de California en EE.UU., fue iniciada por Francis Crick, Premio Nobel en 1963 por la descripción de la estructura en doble hélice del ADN, quien desde 1976, junto a Carl Sagan –ya fallecido- estudia el cerebro.
Crick, autor del libro: La Búsqueda científica del alma plantea que existe en el cerebro humano un grupo de neuronas que son el origen del alma y la conciencia, y de ese modo la mente y aún sus productos más sublimes pueden ser explicados por reacciones bioquímicas del cerebro; pero aclara que la cuestión no se deduce a pura biología, pues existe una fuerte relación entre el producto del cerebro y lo que se llama mente, psiquis, espíritu o alma.

En conclusión, somos un conjunto cuerpo-mente, un todo parte del Todo hermético, al que debemos trabajarlo y moldearlo en la búsqueda del logro transformacional.

La ruta digital del código da vinci

Usted ha leído el libro y está pensando probablemente en ver la película. ¿Así pues, por qué no combinar vacaciones en Europa con una visita personal a algunas de las señales verdaderas que calculan tan prominente en El código de Da Vinci? Pero antes, por que no una visita digital por la ruta que conduce al enigma del código.

Al inicio de la historia, los protagonistas escapan por la Gran Galería del museo del Louvre , quienes constatan un creciente interés del público por el fenómeno Da Vinci: en 2005, La Mona Lisa fue visitada por 7.300.000 personas, medio millón más que el año anterior.

El próximo paso de la ruta está cerca de Saint-Germain-des-Prés. Es la iglesia de Saint-Sulpice, una antiquísima parroquia construida a mediados del siglo XVII. Allí, harto de las visitas de turistas y curiosos, el cura párroco redactó una nota en inglés y francés donde niega, en tono irritado, lo que Dan Browm escribe en El Código Da Vinci. En el capítulo 22 del best seller, el autor afirma que bajo una fina línea de bronce, que recorre de sur a norte el templo hasta llegar a un obelisco llamado Gnomon Astronomicus, se encuentra la clave para el secreto del Santo Grial.

Londres es el próximo paso de la historia de Dan Brown, específicamente en Fleet Street, donde a pasos se encuentra la iglesia del Temple, una antigua construcción del siglo XII, de forma circular, cuyo diseño no se descarta que se haya realizado siguiendo planos de Leonardo da Vinci. La iglesia fue construida por los Caballeros Templarios, quienes en la novela son definidos como el "brazo armado" del Priorato de Sión, una organización creada por Godofredo de Bouillon en 1090 para custodiar el secreto del Santo Grial.

No podemos despedirnos de Londres sin pasar por la abadía de Westminster, uno de los escenarios principales de la trama. La antigua abadía, cuya construcción comenzó poco después del año 1000, es símbolo londinense. Junto con la información y la historia de los visitantes, usted deseará tomar tiempo para gozar de "vistas panorámicas" del interior.

La historia continúa en Escocia, en una iglesia ubicada a 10 kilómentros de Edimburgo y que fue construida en 1446. Aquí en la capilla Rosslyn, lugar que la novela afirma es una réplica del Templo de Salomón, podría ocultarse el misterio que afanosamente buscan los protagonistas. En El Código Da Vinci, Browm afirma que muchos se acercan al lugar buscando algún misterio oculto en la cámara subterránea de la capilla, que los Caballeros Templarios mantuvieron oculto en Jerusalén y que luego, perseguidos, tuvieron que trasladar a otro lugar a salvo de cualquier intento de destrucción…o difusión.

Un Web site no incluido en ese grupo de acoplamientos es Rosslyn Templars que puede educarle en el fondo verdadero de los Templarios y Masones en Escocia para develar el código.

La rebelión de Atlas, mi libro recomendado

El hombre es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida. Esta es la historia de un hombre que prometió detener el motor del mundo…y lo hizo.

De profundo mensaje y soberbio suspenso, La rebelión de Atlas es un relato de misterio, pero no en torno del asesinato físico de una persona, sino de la muerte y resurrección del espíritu humano.

Desconcertantes hechos se producen en la vida de los personajes: un lúcido inventor debe luchar, no contra sus enemigos, sino contra aquellos a quienes más admira; un genio de la producción se transforma en vulgar playboy; un talentoso industrial trabaja para su propia destrucción; un gran compositor abandona su carrera la noche de su triunfo; la bella directora de un ferrocarril transcontinental se enamora del hombre al que había jurado matar…

Con esta famosa obra, que comienza con la inmortal pregunta "¿Quién es John Galt?", Ayn Rand encontró la forma artística perfecta para expresar su concepción de la existencia.

Este libro la convirtió, no solo en una de las más conocidas novelistas, sino en una de las pensadoras más influyentes del siglo XX. En efecto, la filosofía objetivista que le debemos, y cuyos fundamentos delineara en otros textos de ficción como El Manantial y en varios ensayos, ha conquistado a lectores de todo el mundo.

La rebelión de Atlas es un canto al espíritu y la mente humana, un canto que impulsa a romper las cadenas de esclavitud y subdesarrollo, un canto que merece ser escuchado por todos aquellos que aman la libertad.

Editado por Editorial Grito Sagrado

La masonería en la participación política

A pesar de que los Masones siempre hemos sostenido que se puede ejercer la política individualmente pero sin comprometer a la Orden, lo cierto es que el fenómeno sociológico que ha sido la Masonería reviste características políticas innegables.

Reclamamos con énfasis nuestra participación en los grandes acontecimientos y luchas que se han dado en occidente para fortalecer el papel del individuo frente al absolutismo estatal, para independizar naciones de las confesiones religiosas, privilegiar el respeto a los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1791, la erradicación de la esclavitud, la promulgación de los Derechos Humanos de 1948, la creación de las Naciones Unidas, la Unión Europea, la separación entre la iglesia y el estado, etc. Y esto, es política.

Por otro lado, la enemistad con las confesiones de corte integristas -especialmente con la Católica - no se ha dado en el campo de las creencias sino en el de los intereses políticos y económicos del estado del Vaticano y su injerencia indebida en los asuntos internos de otros estados. Nuestra apuesta por la laicidad y la separación del poder religioso del civil es claramente política y una tercería a la vieja pugna, que viene de la Europa renacentista hasta nuestros días, acerca de quien manda a quien entre el Papa y el gobernante local. Y esto, también es política.

En España se dice que la segunda República que aplastó el Generalísimo Franco en 1939 fue Masónica; en Italia se relaciona la Orden con la unificación de la península y la derrota de los estados pontificios; en Rusia con gran parte de las reformas liberales de Pedro el Grande; en Alemania también con las reformas liberales del siglo XVIII; en Turquía con la modernización tras la caída del imperio Otomano; en Chile se le incluye dentro las Fuerzas Morales de la nación; en Uruguay se le vincula con el logro de la educación primaria, secundaria y universitaria gratuita; En Venezuela con Bolívar, en Colombia con Santander, en Ecuador con Sucre, en Argentina con San Martín, en Chile con O'Higgins, en Cuba con Martí, en México con Benito Juárez; en Estados Unidos con Washington, y así sucesivamente en la mayoría de los países del viejo y el nuevo continente. Y todo esto, también es política.

Así en América, de norte a sur y en Europa de oeste a este, a la Orden se le presenta en gran medida a partir de referentes ligados a luchas independentistas y a la gestión necesaria para la consolidación de las libertades públicas y privadas en nuestros pueblos. Los nombres de los héroes de nuestra independencia y de los presidentes que han sido masones son de frecuente mención en nuestras charlas cuando de presentar la institución se trata. Y esto, también es política.

Pocos perciben que la política es una actividad humana esencial para mantener y desarrollar la libertad; una actividad específica que sólo surgió y fue conocida en las sociedades complejas con el fin de preservar la diversidad y libertad de los individuos y los grupos; una creación de valor incalculable en la historia de la condición humana.

Aristóteles fue el primer en comprender y defender la política, la acción humana necesaria para la conservación y mejora de la polis. Para eso comenzó criticando el proyecto de Platón de igualar la polis eliminando su diversidad. Este concepto uniformista de unidad le pareció destructor de la libertad en la polis. Para Aristóteles la política sólo podía existir en estados que reconocen ser un conglomerado de múltiples miembros, no una tribu o el producto de una religión, un interés o una tradición únicos. La política es el resultado de la aceptación de la existencia simultánea de grupos diferentes y, por tanto, de diferentes intereses y tradiciones, dentro de una unidad territorial sujeta a un gobierno común. La política es la respuesta plausible al problema de la gobernabilidad de una estructura social compleja y diversa.

Pero la solución al problema del orden puede darse también por la vía de la tiranía o de la oligarquía que en beneficio del tirano o los oligarcas destruyen, intimidan o coaccionan a todos los demás grupos o a la mayoría. Estos sistemas no son sistemas políticos.

El sistema político de gobierno comienza con la afirmación del valor de la libertad puesto que el orden en la diversidad entraña cierta tolerancia de verdades divergentes y el reconocimiento de que el gobierno es posible y mejor cuando los intereses rivales se disputan en un foro abierto. El sistema político de gobierno consiste en escuchar a esos otros grupos a fin de conciliarlos en la medida de lo posible y en ofrecerles categoría legal, protección y medios de expresión claros y razonablemente seguros, todo lo cual debe permitir que esos otros grupos puedan hablar y hablen con libertad. Además, la política debería acercar a esos grupos entre sí, de manera que cada uno de ellos y el conjunto de todos puedan hacer una contribución real al objetivo general de la gobernación: el mantenimiento del orden y el progreso según valores y criterios que deben ser políticamente disputados.

La política puede ser definida como la actividad mediante la cual se concilian intereses divergentes dentro de una unidad de gobierno determinada, otorgándoles una parcela de poder proporcional a su importancia para el bienestar y la supervivencia del conjunto de la comunidad. Un sistema político es un tipo de gobierno en el que la política logra garantizar una estabilidad y un orden razonables. La política no está vinculada a ninguna doctrina o ideología en particular. Las ideas y doctrinas políticas son tentativas de encontrar soluciones concretas y factibles al perpetuo y cambiante problema de la conciliación. La política es una manera de gobernar sociedades plurales sin violencia innecesaria.

La política merece grandes elogios. Es una preocupación de hombres libres y su existencia es una prueba de libertad. La política merece ser elogiada como "ciencia de las ciencias" como la llamó Aristóteles y no simplemente aceptada como un mal necesario. La política es creadora de civilización.

La política es conservadora: preserva los beneficios mínimos del orden establecido; es liberal: se compone de libertades concretas y requiere tolerancia, y es socialista: provee las condiciones para el cambio social consciente que permita a los grupos participar sobre una base equitativa en la prosperidad y la supervivencia de la comunidad. La preponderancia de uno u otro elemento varía según el momento, el lugar y las circunstancias, pero todos ellos deben estar presentes en alguna proporción.

Lejos de ser un mal necesario la política es un bien práctico. En las sociedades con pluralidad de intereses divergentes y distintos puntos de vista morales la conciliación siempre es preferible a la coerción. El gobierno pacífico siempre es mejor que el violento. Y la ética política existe como campo ético independiente y justificable en sí mismo. La actividad política es en efecto un tipo de actividad moral; es una actividad libre, creativa, flexible, agradable y humana; no pretende ser capaz de solucionar todos los problemas ni hacernos a todos felices, pero puede prestar algún tipo de ayuda en casi todo. La política se envilece cuando se insensibiliza ante el sufrimiento humano. Cuando la política permite que los dirigentes se consideren por encima del bien y del mal y adopten comportamientos no sujetos a las reglas de comportamiento exigibles de los ciudadanos corrientes, la política se envilece.

La política exige el gobierno constitucional y el imperio de ley. El desarrollo de las garantías constitucionales es la clave de la libertad. La política exige la democracia constitucional. Pero no se olvide que ninguna constitución puede ser mejor que los hombres y mujeres que la pongan en práctica. La política merece elogios por sus procedimientos. El sistema de conciliación política puede ser muy frustrante pero garantiza que no se tomen decisiones hasta que todas las objeciones y quejas de peso hayan sido oídas. Los procedimientos obligan a que no se formulen pretensiones que objetivamente no se pueden hacer valer. Los procedimientos obligan a que los grandes planes de los gobiernos deban explicarse y debatirse en público y abren la puerta a su rectificación.

La política es la actividad humana orientada a preservar la libertad y a conciliar los intereses en las sociedades diversas y complejas con el fin de asegurar su supervivencia y desarrollo; éste es su valor meta; la política no es la aplicación rígida de ningún sistema de verdades, principios o soluciones técnicas; un sistema es político cuando crea los espacios institucionales donde todos podemos exponer, defender y conciliar nuestras verdades. Pero el fin de la política siempre es el mismo: la supervivencia y el progreso. La política no es defensa del status quo; la política es dinámica: sólo pueden sobrevivir las sociedades que saben progresar. Para eso hace falta una política de calidad, capaz de reconocer y ajustarse a los cambios exigidos por la supervivencia y el desarrollo en cada momento.

La conciliación es mejor que la violencia, pero no siempre es posible. La diversidad es mejor que el uniformismo, pero no siempre es viable. Hay dos grandes enemigos de la política: (1) la indiferencia hacia el sufrimiento humano que desacredita a los sistemas políticos que son incapaces o temerosos de extender las libertades y la política a toda la población; (2) la búsqueda pasional de certezas absolutas en asuntos políticos que siempre acaba desdeñando las virtudes políticas de la prudencia, la conciliación, los acuerdos intermedios, la variedad, la adaptabilidad y la vivacidad a favor de una seudociencia del gobierno que tiene visos de ética absoluta o de una ideología o visión del mundo supeditada a la economía o a la raza.

La política es sólo una de las posibles formas de ejercicio del poder, en ella encontramos la creativa dialéctica de los opuestos: la prudencia temeraria, la unidad diversa, la conciliación armada, el artificio natural, la contemporización creativa y el juego del que depende la civilización libre; el conservador reformista, el creyente escéptico y el moralista plural; sus cualidades son la sobriedad vivaz, la simplicidad compleja, la elegancia descuidada, las buenas maneras groseras y la eterna inmediatez; es conflicto hecho debate, y nos impone una misión humana a escala humana.

Los que la denostan tienen buenas razones que generalmente proceden de su rechazo de la responsabilidad y la incertidumbre que acompaña a la libertad. Los griegos los llamaron "idiotas", es decir, ausentes de la ciudad, de su suerte incierta, ajenos a las virtudes republicanas, únicas que como subrayara el gran Maquiavelo nos hacen capaces de sobrevivir al infortunio y de aprovechar la fortuna en beneficio de la supervivencia y desarrollo de la polis.

Entonces, no es extraño que no nos crean mucho cuando decimos que los Masones no nos ocupamos de temas políticos cuando nos reunimos. La verdad es que si nos ocupamos de ellos. Pero no representamos a un partido político ni a una ideología en particular, ni un mundo de poder subterráneo y secreto que tras bambalinas quitamos y ponemos presidentes y ministros, somos ciudadanos al igual que todos comprometidos con la república, respetuosos de las leyes y deseosos de una mejor sociedad.