Una tenida con Guadalupe Larriva

Fue una noche a finales de noviembre, el día 28, semana en la que estaba de visita por Ecuador para realizar una beca de estudio.

Invitado por el Past Gran Maestro de la Gran Logia Equinoccial del Ecuador estuve presente el día del lanzamiento del libro "Laicismo Vivo" que en su momento fue presentado en este espacio.

La obediencia celebró su vigésimo séptimo aniversario de levantamiento de Columnas, con una gran Tenida Blanca de Gala que contó con la asistencia de mas de 500 personas entre Hermanos Masones e invitados especiales.

Entre ese gran murmullo de hermanos estaba yo y desde el inicio me llamó la atención la actitud de Guadalupe (foto), a quien hasta ese momento no conocía.

Como mi anfitrión llegó sobre la hora, unos hermanos me la presentaron y de inmediato sentí todo el calor fraternal que caracteriza a un mason. Su actitud positiva, la seguridad en su hablar y comentario la hacían diferente.

Entre bajos comentarios, los hermanos y hermanas, comentaban que ella ocuparía un cargo en el nuevo gobierno de Corrales.

La hermana Guadalupe Larriva era una ex Venerable Maestro de la Gran Logia Femenina de Ecuador. En el breve tiempo que me tocó hablar con ella, comentamos sobre la situación de la mujer en la Masonería y particularmente la posibilidad de crear logias femeninas en el Paraguay.

La hermana se llegó al evento como invitada y disertante, pues el tema que convocaba a la reunión era harto dominado por Guadalupe. Entre los oradores para la presentación del libro estuvo ella. Habló sobre Mujer y Laicismo y despetó la admiración de muchos, también de mí.

Durante el momento del bridis intercambiamos tarjetas con la promesa de escribirnos sobre el tema que nos juntó, la mujer en la Masonería. Así pasaron casi dos meses hasta ocurrir la trajedia.

Fue una mujer socialista durante toda su vida y no ocultó su admiración por la revolución bolivariana del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Según los primeros informes proporcionados por Juan Carlos Toledo, un portavoz del Gobierno, el helicóptero en el que viajaba Larriva chocó con otro alrededor de las 21:00 hora local (02:00 GMT del jueves).

Una hija de la ministra, Claudia Ávila, que la acompañaba en el viaje, también murió, al igual que los dos pilotos del helicóptero, precisó Toledo, sin dar más detalles.

Larriva, de 53 años de edad, nacida en Cuenca, llegó al Ministerio de Defensa la semana pasada, tras ser designada hace un mes por el presidente del país, el izquierdista Rafael Correa, que tomó posesión de la jefatura del Estado el pasado 15 de enero.

La ministra presidía el Partido Socialista Ecuatoriano-Frente Amplio, del que fue diputada en la anterior legislatura.

Antes de ser nombrada ministra, fue maestra del colegio "Manuel Córdova Galarza" de Cuenca en 1980 y catedrática de la Universidad de esa misma población desde 1981, en las asignaturas de Geografía Física, Geografía Rural y Geografía Política de Ecuador.

También dio clases de Ecogeografía, Ecología Humana, Realidad Latinoamericana y Ecuatoriana, Geografía de América, Geografía de Angloamérica y Localización Industrial.

Su actividad sindical también fue intensa como presidenta de la Unión Nacional de Educadores (UNE) en la provincia del Azuay, cuya capital es Cuenca, y miembro del Comité Ejecutivo Nacional de ese sindicato.

En polÍtica, fue candidata a alcaldesa de Cuenca, diputada por el Azuay, presidenta de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes del Congreso, miembro de la Comisión de Derechos Humanos, Justicia y Políticas Carcelarias del Parlamento Latinoamericano y presidenta del Foro de Parlamentarias.

La propia Guadalupe Larriva se definía como "una persona nacida de las bases de las organizaciones sociales" y, por tanto, que sabía "la importancia que tienen las bases en la organización institucional".

Al tomar posesión la semana pasada, anunció que en su administración fortalecería un proyecto de fronteras vivas, mediante la adopción de programas que colaboren con el desarrollo de la comunidad en las líneas divisorias con Colombia y Perú.

Hija de Deifilio Larriva y Teresa González, la ministra estuvo casada con Rodrigo Ávila, fallecido hace ocho años, con el que tuvo una hija, la ahora fallecida Claudia.


© Christian Gadea Saguier

Laicismo, del feligrés al ciudadano

El fin de semana pasado, específicamente el sábado publiqué (ver foto) en el medio de prensa donde trabajo (www.ultimahora.com) un trabajo sobre el Laicismo, materia prioritaria de discusión en el objeto de trabajo de la masonería adogmática y liberal.

En sintonía con las capitales europeas, en el suplemento de cultura, llamado "Correo Semanal" apareció, por primera vez en Paraguay, un artículo que hace relación a la laicidad.

La semana pasada el hermano Víctor Guerra escribió para el medio español una nota titulada "El Gran Oriente de Francia, en Asturias", donde se refirió al trabajo social que se encuentra desarrollando esa obediencia en España.

"…siguiendo su línea de trabajo de una sociabilidad en acción imbuida en el seno de un marco mas general como es la región asturiana, esta organización se hace patente a través de unos de los temas más candentes en el seno de la sociedad actual: el laicismo", escribe el hermano.

El debate sobre Laicismo aun está pendiente en mí País, solo la Gran Logia Simbólica del Paraguay se ha preocupado por el tema fundando el ILEC Paraguay (Instituto Laico de Estudios Contemporáneos) del cual hablo en la nota que se presenta abajo.

Considero prioritario que la Masonería en el Paraguay, independiente de las obediencias, se ocupe del tema, emulando el ejemplo del Gran Oriente de Francia, donde su máxima autoridad, Jean Michel Quillardet, a requerimiento de la logia gijonesa, planteó publicamente el tema de "Laicismo y democracia", un debate que se ha instalado en distintos ámbitos de la sociedad europea y que cada vez va ocupando más espacio en el mundo sin que los profanos sepan muy bien cómo afrontar tal posición tanto como ciudadanos o autoridades civiles y religiosas.

Ya en post anteriores hice referencia al tema que nos aboca, pero nunca está demás continuar profundizando en la materia, sobre todo entendiendo el laicismo como la batalla contra cualquier tipo de dogmatismo, sea político, social, económico.


Nota
Laicismo, del feligrés al ciudadano
Jorge Carvajal Munñoz llegó al país para una conferencia sobre el tema. Fue contundente: "Estamos en una etapa primaria del laicismo, en un momento en que la legislación está establecida, pero que la práctica y los hábitos son bien distintos".

¿Qué es el laicismo? Para los lectores que no conocen el tema les comento que el Laicismo o Laicidad constituyó por más de 200 años el concepto fundamental sobre el cual se cimentaron los Estados modernos.

Desde la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1789, hasta la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y las luchas anticolonialistas de la segunda mitad del siglo XX, la separación del Estado respecto de cualquier creencia religiosa cumplió con el objetivo central de permitir al ciudadano el ejercicio del libre albedrío y de su libertad individual.

Con el transcurso del tiempo el laicismo consiguió que el Estado no auspicie ni promocione creencia religiosa alguna, ya que en esa facultad del fuero interno, del espacio privado, no debe intervenir el poder público, sino más bien garantizar la libertad del culto de las personas.

Más este logro, base de la democracia actual, no es suficiente para superar profundos desequilibrios que acosan a la humanidad de nuestros días; pues hoy nos vemos abocados a luchar por los derechos llamados de segunda y tercera generación: los derechos económicos, ecológicos, la educación, la salubridad, y al uso apropiado del espacio público.

Estas inquietudes trajeron en diciembre de 2006 a Jorge Carvajal Muñoz para reflexionar sobre la urgencia de rememorar, revisar, y de ser necesario, actualizar la comprensión del laicismo; no únicamente como el principio jurídico que sustenta la separación de las iglesias y el Estado, sino como el conjunto de las más desarrolladas formas de convivencia social, con la misma fuerza e intensidad de hace 100 años, cuando se lo identificaba con el faro luminoso que nos condujo hacia mejores días.

Carvajal es el actual rector de la Universidad La República de Chile, presidente del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos del mismo país. Es docente y ex Gran Maestro de la Gran Logia de Chile. Llegó al Paraguay por intermedio de ILEC Paraguay (Instituto Laico de Estudios Contemporáneos) para realizar una conferencia en torno al tema de la nota. Antes pasó por la redacción de Última Hora donde mantuvimos una entrevista.

El académico sostiene que la laicidad es un marco de relación en el que los ciudadanos y ciudadanas pueden entenderse desde la diversidad pero en igualdad y, por lo tanto, construir una sociedad mejor.

"La laicidad es garantía de respeto al semejante y de ciudadanía en la pluralidad, o dicho de otra manera la laicidad es factor de democracia, de participación, de unidad en la diversidad, de interculturalidad", indicó.

Además agregó que desde la interculturalidad, la laicidad puede y debe generar las condiciones para que los ciudadanos decidan por sí mismos en un marco de dignidad, participen en la construcción de un país más justo y no permitan la imposición de tiranías, vengan éstas del poder económico, del poder político, del poder religioso, o lo que es peor de la concentración de poderes.

En la entrevista se despachó ante la influencia que aún tiene la Iglesia Católica en el Estado, como así también habló del desarrollo primario en que se encuentra el laicismo en esta parte del mundo. Fue contundente: "Estamos en una etapa primaria del laicismo, en un momento en que la legislación está establecida, pero que la práctica y los hábitos son bien distintos".

La conferencia
El encuentro público para el que llegó Jorge Carvajal se realizó en el Congreso Nacional ante más de un centenar de personas.
Su disertación duró unos 40 minutos, tiempo exacto a mi gusto para este tipo de encuentros. En la exposición demostró su opinión educada sobre el tema.

Ayudado de una presentación en Power Point inició la disertación de bien abajo, indicando qué se entiende por laicismo, y a partir de ello fue avanzando, mostrando las diferencias con las religiones, aclarando en todo momento que la laicidad no está en contra de ellas sino que las contiene hacia el ámbito personal de cada persona.

Criticó con resperto la debilidad del laicismo en el Mercosur, colocando como ejemplo la situación chilena, unos de los países más avanzados en materia económica en la región, pero donde la Iglesia Católica ejerce una determinante influencia política.

A diferencia de sus anteriores presentaciones que se pueden encontrar en Internet, Carvajal aseguró que en Latinoamérica, por el momento, sólo existe un tipo de laicismo, aquel original que lucha por la separación del Estado de la Iglesia. Ante este estadio, aseguró que aún nos encontramos como en el siglo XVIII europeo, en medio de la lucha por la separación civil de la clerical.

A modo de conclusión afirmó que depende de cada uno hacer efectiva la materia legislativa que norma la laicidad de las repúblicas, pues recordó que el Estado estableció separarse de la Iglesia, pero no ésta de aquel.

ILEC Paraguay
Justamente el propósito de la venida de Carvajal fue para instalar y dar marcha al Instituto Laico de Estudios Contemporáneos con sede en Paraguay. Este organismo tiene representación en varios puntos de América del Sur, trabajando en conjunto con la Centro Action Laica (CAL) de Bélgica.

Según he conversado con sus directores, ILEC Paraguay tiene el propósito de establecerse como el principal referente en la materia, ofreciendo este tipo de encuentros, propiciando cursos de capacitación a los partidos políticos y realizando publicaciones, a modo de ir generando conciencia laica en la ciudadanía.

El instituto tiene mucho por ofrecer, pero en su cuadro dirigencial faltan mayores personalidades que hablen del tema. Por el momento se encuentra dirigido por un grupo de conocidos empresarios, economistas y políticos, pero me preguntó quién desarrollará los trabajos intelectuales que hacen al caso.

El laicismo hoy
El laicismo hoy más que nunca hace honor a su definición contra cualquier tipo de dogmatismo, sea político, social, económico. Pero al mismo tiempo, se define por ganar cada vez mayores espacios para la cultura de los ciudadanos.


© Christian Gadea Saguier

La Masonería, ¿Un anacronismo en el siglo XXI?

Más de un hermano podría sentirse ofendido al leer el título de este post. Pero el tema despierta el interés de iniciados y profanos. Los segundos al indicar que la supuesta “tarea” libertadora de la Masonería está hecha y los primeros al volcarse, por lo menos en mí país, al relajo con sus compromisos sociales.

Un par de semanas atrás el Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet, había expresado que la Masonería a pesar de los siglos es una forma de comprometerse en todas las sociedades.

Si a partir del siglo XVIII los hermanos aportaron las luces necesarias para instalar las ideas libertadoras en el mundo, en este siglo que nos toca vivir el mensaje debe continuar. Un mensaje humanista y, por lo tanto, justo. El de siempre. Aspiramos y trabajamos para construir una sociedad más fraternal y mejor.

“Libertad, igualdad y Fraternidad”, el lema de la Revolución Francesa está plenamente vivo y seguirá siendo actual. Representa la defensa de unas ideas que significan un compromiso con un combate que todavía no está ganado y que uno de sus signos de referencia es el laicismo.

Tenemos que hacer un esfuerzo para romper la vieja idea de que en las logias se hace algo misterioso, secreto y extraño. Lo único que hacemos es un trabajo intelectual, pero siempre con la idea de aportar una construcción intelectual útil para la sociedad.

El único poder que queremos tener, la única influencia a la que aspiramos es a la intelectual, a la espiritual y, si se quiere, a la política, en el buen sentido de la palabra. Entendiendo la palabra “política” como el avance los valores de igualdad, libertad y fraternidad que deben existir en la sociedad.

El papel del masón más allá de la pertenencia a la organización masónica es de comportarse de acuerdo a sus ideas, como una buena persona en el sentido de ser buen ciudadano. No bastan los trabajos presentados en logia, la Masonería se ejerce en la sociedad y en el cotidiano vivir.

Un montón de tareas y nuevos desafíos presentan el mundo de hoy, pero considero que los masones al igual que ayer, hoy debemos trabajar sosteniendo los mismos valores de siempre, aquellos que conducen al progreso de la humanidad.

© Christian Gadea Saguier

Una logia lleva el nombre de un papa

Por primera vez en la historia una obediencia masónica ha decidido llamar a una logia con el nombre de un papa. Si bien existieron papas masones, nunca se designó así a una logia.

Es un hecho sin precedentes pues la Masonería ha sido siempre adversaria de la Iglesia Católica.

Esta empresa humana ha perseguido a los librepensadores desde su misma organización. Hacia 1189 condenó a las corporaciones en el marco del Concilio de Rouen, por la supuesta existencia de secretos dentro del oficio, la práctica de extraños ritos tanto en la recepción como de iniciación de una obra.

En 1326 el Concilio de Aviñon renueva la condena precedente y censura la costumbre de canteros y albañiles de utilizar palabras secretas y signos, e igualmente posturas para reconocerse entre los miembros.

Y así, las bulas antimasónicas que surgirían a partir del siglo XVIII son elocuentes; más que una condena del espíritu leemos una preocupación política.

La decisión de los hermanos ocurrió durante la reunión anual de La Gran Loggia Regolare d’Italia, que es la única reconocida por la Gran Logia Unida de Inglaterra, supuesta "madre" de la Masonería mundial.

Se tomó la decisión que una logia de la ciudad de Vicenza llevara el nombre de Enea Silvio Piccolomini (el Papa humanista Pio II).

El hermano Fabio Venzi, Gran Maestro de la Gran Loggia Regolare, quien en 2005 nombró gran oficial a un sacerdote católico, declaró: "Se trata de una decisión que forma parte de nuestro acercamiento a las enseñanzas milenarias de la Iglesia católica".

La Gran Loggia Regolare d’Italia fue constituida hace sólo doce años, a causa de un desacuerdo del ex Gran Maestro Giuliano di Bernardo, con el hermano Palazzo Giustiniani, del Grande Oriente d’Italia.

Hay que recordar que aunque la Masonería inglesa no reconoce al Grande Oriente d’Italia, ésta es la confesión masónica más importante de la península.

No es de extrañar la actitud de la obediencia rectora de la autodenominada Masonería "regular" pues ella se encuentra, desde sus inicios, protegida por la realeza que a la vez es jefe de la Iglesia Anglicana; sin embargo la Masonería "liberal" siempre fue motivo de sospechas y suspicacias por parte del clero, ante su progresismo social y político.

A mi criterio los masones deben estar alejados del poder de la Iglesia para poder pensar libremente. El retorno de lo religioso exige construir un laicismo sólido, fundamentado para escapar del oscurantismo del dogma religioso.

© Christian Gadea Saguier

En qué consiste el secreto masónico

Para efectos de este trazado, hemos de distinguir la "discreción" del "secreto" propio de la doctrina masónica.

La discreción se refiere al sigilo que los masones debemos guardar respecto de las cosas formales de la Orden, por ejemplo los asuntos tratados en Logia y sus métodos de reconocimiento, sus ceremonias y otras cuestiones de forma, no de fondo.

El secreto, en cambio, está en dirección de las enseñanzas y de los hallazgos de vida interior que el adepto va descubriendo por sí mismo durante el proceso de su desbastamiento personal mediante el trabajo iniciático.

En efecto, la disciplina de no revelar las confesiones y comunicaciones que la Orden considera como íntimas es, en realidad, una prueba de discreción que atesora la buena fe de los adeptos, así como su disposición a desarrollar, en sí mismos, una habilidad iniciática y espiritual.

De sobra hemos sostenido y aceptado que al mundo profano nada tiene que ocultarle la Masonería, puesto que ningún asunto tratado en las Logias es contrario ni al orden moral y jurídico, ni tampoco a la estabilidad social y política del Estado.

En consecuencia, el estatus del secreto masónico nada tiene que ver con revelaciones extraordinarias o fantásticas de las que el mundo profano, e incluso el masónico, pudieran sorprenderse.

Si este fuera el verdadero sentido del secreto masónico, entonces todos nos moriríamos de risa, y nos veríamos en extremo ridículos e infantiles si con gran acuciosidad asumiéramos que esa fuera la naturaleza primigenia y fundamental del susodicho secreto masónico.

¡Imaginémonos cómo nos veríamos los masones hoy en día, si pensáramos que los profanos no saben cómo nos saludamos o qué palabritas nos decimos para reconocernos! ¡Vaya ingenuidad!

En este caso estaríamos no muy lejos del secreto que obligadamente guardan los socios de las sociedades mercantiles respecto de sus asuntos internos, los bancos, los ejércitos, los médicos y los psicoanalistas respecto de sus pacientes o los sacerdotes respecto de la confesión, o incluso los gobiernos respecto de los secretos de Estado.

Este tipo de confidencias nada tiene que ver con la naturaleza del secreto masónico y si así fuera, entonces seríamos verdaderamente ridículos en vanagloriarnos del tal secreto.

El secreto masónico tiene relación con la naturaleza iniciática del adepto. Ciertamente es la Ceremonia de Iniciación el primer paso a su develo, pero éste solo representa un protocolo de admisión.

La verdadera iniciación constituye un desarrollo progresivo que procede de dentro del individuo y que avanza hacia fuera de él, tal y como sucede con la transformación de una semilla o de un germen en una planta u organismo completo, que potencialmente existía en aquéllos de manera latente.

La Iniciación masónica supone un proceso de crecimiento espiritual del sujeto, un progreso que le permite transformar radicalmente su sentido de la vida y su percepción de la realidad, y la razón de esto es que en los rituales y ceremonias masónicas yacen ocultas las fuerzas relacionadas con el desarrollo de los aspectos divinos del hombre si y solo si el propio sujeto logra percibirlas.

Cuando el recipiendario del ceremonial iniciático modifica su percepción de la realidad, cuando esto ocurre, es decir, cuando la venda que le cubre sus ojos cae permitiéndole ver la Luz, entonces el iniciado es ya otro hombre, un hombre “renacido” dotado ahora de cualidades que le corresponderá a él ir desarrollando hasta alcanzar la verdadera iniciación.

Tal desarrollo espiritual es iniciático por método y por naturaleza, ya que ocurre ocultamente en el interior del individuo. Es entonces cuando el masón se hace efectivamente poderoso, pues ha logrado el poder de dominarse a sí mismo, entendiendo que el poder masónico no es para dominar a los demás.

De esta manera, la Orden Masónica se propone, realmente, buscar y poner en evidencia la latente y potencial perfección espiritual del ser humano, y considera que tal perfección se halla en su interior como semilla, esperando un proceso de afloración y desarrollo.

En este sentido, el verdadero secreto de la masonería no tiene nada que ver con la forma, sino con el fondo, y están ciertamente ocultos en sus símbolos, ritos y ceremonias, signos, tocamientos y palabras, marchas y baterías, que no pueden ser revelados ni por los mismos masones ni por los libros, ni de boca a oído, y no por causa de un juramento fatal, sino simple y llanamente por la naturaleza misma del secreto.

Los secretos masónicos se hallan dentro de los símbolos; es decir, la existencia material de éstos no es, en sí misma, ningún secreto, pero sí lo es el significado que tiene para cada uno, y más aún, el efecto transformador que opera en la personalidad del iniciado.

¡He ahí el asunto! Por lo tanto, las verdades masónicas son esotéricas porque se hallan ocultas para el profano que carece de ojos para ver, y sólo se revelan a quienes con hábil y atrevida mano saben buscarlas.

Por esta razón, los secretos de la Masonería no pueden ser conocidos más que por la experiencia propia de los masones y esta experiencia les conduce a vivencias en los mundos superiores; es decir, más allá del cuerpo físico del hombre.

En conclusión, los verdaderos secretos masónicos se adquieren por experiencia vivencial e íntima; en cambio, los “secretitos”, que tanto ocupan a los masones formalistas se adquieren leyendo, viendo o repitiendo como loros lo que otros dicen.

Deducimos entonces que el secreto de la Masonería es el secreto de la realización humana, y esta es necesariamente una realización holística.

Por lo tanto, el secreto masónico nada tiene que ver ni con conspiraciones ni con ingenuidades y menudencias infantiles, y si esto fuese cierto, entonces serían "secretitos" y no secretos.

El secreto masónico se relaciona, en cambio, con una filosofía de formación humana muy profunda y esencialmente espiritual.

© Christian Gadea Saguier

La antesa a la iniciación masónica

La Masonería procura inculcar en sus adeptos el amor a la Verdad, el estudio de la moral universal, de las ciencias y de las artes. Tiende a extinguir los odios de raza, los antagonismos de nacionalidad, de opiniones, de creencias e intereses, uniendo a todos los hombres en bien de la humanidad.

Sus grados y ritos no son de un siglo, tampoco se establecieron de una vez para siempre, sino que fueron apareciendo en épocas diferentes como pensamientos e ideas que gradualmente se desarrollaron y se unieron por una atracción natural.

Claro que la Masonería consiste en algo más que conferir grados, en la exacta repetición de las lecturas de cada grado, y en el familiar conocimiento de las fórmulas y palabras que se usan en la apertura y en la clausura.

La posesión de antiguos secretos que excitan la curiosidad de los hombres y atraen de una manera irresistible a sus templos, no le bastaría para afianzar perpetuidad y vitalidad perenne.

Se desarrolla en los siglos porque sus fines son más nobles y elevados que la simple conmemoración de sus misterios secretos, porque requiere que ellos se conviertan de norma de vida de sus adeptos.

Para conocer la Masonería por dentro es necesario cruzar la puerta misma de sus templos que por lado dan a la calle y por el otro a sus misterios encerrados. Aquí un video como antesala al proceso de iniciación.¡Feliz 2007!



© Christian Gadea Saguier