El Rito Escocés Antiguo y Aceptado frente a los retos del siglo XXI

El Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Francia, Hubert Greven, estuvo de visita en Paraguay para conocer el desarrollo del rito en el país y ofrecer una conferencia pública que abajo se presenta. Conocí al hermano en un viaje que hice a China en 2004 y de regreso quedé una semana en País. Llegué un 24 de junio, nada es casual.

En esa breve estadía conversamos con Hubert como si nos conociéramos de hace tiempo. Particularmente considero que nos une nuestro ideal de ver una sola Masonería y un solo Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Cuando lo dejé para que tome el avión en el aeropuerto de Paraguay me dijo “todas las esperanzas nos están permitidas”, recordando la conclusión de la conferencia.


El Supremo Consejo de Francia el segundo más antiguo del mundo. Su legitimidad arranca de 1801, puesto que fue creado por el conde de Grasse-Tilly, miembro fundador del Supremo Consejo de los Estados Unidos (1801). Desde 1804 ha superado las vicisitudes de la historia y permanecido escrupulosamente fiel a los principios tutelares de la orden y desde 1980 emprendió la tarea de restablecer su autenticidad. Con tal fin llegó al Paraguay el hermano Hubert Greven, Soberano Gran Comendador desde el 2000, y presentó las líneas que van a continuación, palabras que no tienen desperdicios.


Desde hace por lo menos 200 años, todo masón escocés es el vector de un conjunto de principios y de valores dando un sentido a la vida y a una humanidad más consciente, responsable, solidaria, fraternal, en otros términos, a otro modo de vivir en el mundo, de celebrar al hombre, de estar en el infinito espacio-temporal del universo.


Si el hombre del siglo XXI quiere salvarse del caos material y espiritual que le amenaza, tiene que saber encontrar el carácter sagrado de su ser, para reconquistar su existencia. Atrevámonos a decir juntos que el futuro pertenece al Escocismo, porque el Rito Escocés Antiguo y Aceptado sirve para formar a hombres de conocimiento impregnados de espiritualidad y de humanismo, para los cuales justicia, equidad, respeto y amor del otro vienen a completar y enriquecer los valores de lo innato y de lo adquirido, hombres que se esfuerzan por entender, más que por convencer, para quienes el eslogan de 1968 “hacer el amor y no la guerra” tiene un sentido simbólico elevado.


Para sobrevivir en un entorno hostil porque en él reinan la intolerancia, la impostura y la hipocresía, los despotismos opresores de la libertad del hombre, de la libertad de pensamiento y de la libertad de conciencia, se necesitan hombres verdaderos en todas las circunstancias, hombres capaces de aliarse con la virtud y con los hombres virtuosos para difundir por la faz de la Tierra las virtudes que nacen de la Fe y de la Caridad, hombres capaces de luchar para defender la causa de la Justicia y los derechos del Hombre contra toda autoridad ilegítima o abusiva, ya sea política, militar o religiosa. El mundo tiene necesidad de tales hombres.


No tengamos miedo del futuro, confiemos: el método iniciático nos pone en condiciones de integrarnos armoniosamente en la sociedad a pesar de sus contradicciones, porque nos permite distanciarnos de sus fluctuaciones, sus cambios y sus repudios, sin olvidar nunca la misión que nos está reservada. La finalidad del Rito Escocés Antiguo y Aceptado no es cambiar la sociedad, sino cambiar las mentalidades. A este respecto, cada uno de nosotros, a condición de superar sus problemas personales, puede hacer cambiar algo. De esa manera, simultaneando la reflexión y la acción, será como podremos hacer que los hombres cambien su manera de contemplar el mundo.


Para asegurar esa misión, tenemos que perpetuar el Rito Escocés Antiguo y Aceptado como memoria colectiva, perpetuar su función iniciática y ontológica, perpetuar la calidad de su práctica para perpetuar la Orden como conciencia colectiva de valores fundamentales para moldear una humanidad a la que debemos ayudar a progresar. Para perpetuar la Orden escocesa a la cual pertenece, el masón tiene que conocerla, y este conocimiento se obtiene con el estudio de su pasado, es decir de su historia, con el estudio de su presente, es decir la frecuentación de los talleres y el conocimiento de sus hermanos, con el estudio de su futuro, es decir la realización de su ideal. Estos son los deberes sagrados del masón escocés del primer al trigésimo tercer grado, y ello en conjunción armónica con la Gran Logia, porque estamos comprometidos en la misma misión y tenemos el mismo proyecto. Nuestro deber es hacer progresar a nuestros hermanos aprendices hacia más luz, seguirles y animarles en su iniciativa y en sus esfuerzos.


Perfeccionarse, progresar en su búsqueda de verdad, es lo que nuestros hermanos aprendices esperan de nosotros, es también lo que esperamos de ellos. Progresar hacia la verdadera Luz resume simbólicamente todas las funciones del Rito. Para ello, hablémosles del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y de su progreso, de la extraordinaria aventura humana que nos propone, sin rodeos pero también sin vanagloria de saber un poco más que ellos, simplemente porque tenemos más experiencia en la práctica del Rito. Recordemos que a algunos de nosotros nos hubiera gustado que nuestros mayores nos hubieran ilustrado más en nuestro trayecto para permitirnos un avance más rápido y seguro en nuestra búsqueda. Trabajemos para que, un día, los aprendices nos adelanten.


Cada aprendiz, desde que entra por primera vez en el Templo, debe ser consciente de que sus compromisos harán de él un hombre con conocimiento y amor, del que la Orden tiene necesidad, que la sociedad necesita, que la humanidad necesita.


La civilización moderna ya no tiene una visión parcial de sus metas y de sus deberes, porque es demasiado directa y estrictamente utilitaria. Es lo que la distingue de las civilizaciones anteriores, fundadas en la espiritualidad. Y es lo propio del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, orden tradicional e iniciática, proponer esa espiritualidad que, además de su humanismo intrínseco, ofrece una visión y una dimensión global donde se armonizan la realidad física y la realidad metafísica, el mundo exterior y el mundo interior.


Porque reducir el proceso iniciático a una dimensión exclusivamente humanista, es privarle de su fundamento. De hecho, la perfección a la cual tendemos incluye a la vez las calidades del corazón y el espíritu. Una búsqueda únicamente basada en el intelecto, la cultura, la moral, o el pensamiento sería estéril, porque giraría estrictamente en torno al hombre y estaría artificialmente separada de la verdadera Vida. Dejemos de obnubilarnos con las disfunciones de la sociedad, con las imperfecciones del género humano. Más bien llenémonos los ojos de la belleza del mundo. La verdadera Vida, esta vida tan bella, es algo inexplicable, es una fuerza misteriosa que se siente en el vuelo de una mariposa en un prado, la mirada inocente de un niño, la mano auxiliadora tendida al débil, la sonrisa de una persona querida, una puesta del sol en la montaña. Es también una fuerza que nos eleva hacia los misterios de la creación, de la vida y de la muerte, de la belleza y del amor, del porqué de nuestra presencia en la tierra.


La orden escocesa persistirá si ponemos en práctica en el mundo la enseñanza que sacamos de sus símbolos, de la reflexión esotérica, realizando la síntesis entre tradición y progreso. Permanecerá potente y respetada si sus miembros respetan las virtudes que han jurado practicar. Se expandirá si permanece independiente de todas las ideologías, de todos los sistemas, corruptelas y privilegios.


Según al astrología esotérica, acabamos de entrar en la era de Acuario, en la cual el hombre debe descubrir por si mismo la verdad y ejercitarse en pensar libremente. Así que es un cambio ideológico importante el que deberá producirse. Si tal es el caso, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado desempeñara un papel capital en ese cambio, y es capaz de ello.


En efecto, nuestro Rito es portador de un mensaje con vocación espiritual porque es soporte y vector de un mito fundamental; el del inconsciente de los pueblos. Sobre esa base, es lógico que perdure y se desarrolle en el curso del tercer milenio naciente. Vayamos en paz y serenamente, todas las esperanzas nos están permitidas.


En otra nota profundizaremos al detalle sobre la espiritualidad de este rito y la autenticidad del Supremo Consejo de Francia.


Christian Gadea Saguier

© Blog Los Arquitectos

7 comentarios:

  1. Muy interesante vuestro artículo Q:.H:.

    un TAF

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  2. Interesante artículo. Gracias por compartirlo.
    T.·.A.·.F.·.

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  3. yo no creo que el rito escocés antiguo y aceptado pueda permanecer independiente de (sic) todas las ideologías. tres líneas más tarde, el texto dice que un cambio ideológico importante va a ocurrir. (entonces, no entiendo.)

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  4. Hola q.: h.: recibe un saludo fraternal y un osculo de paz desde el Oriente de Pachuca hidalgo, Mexico. Se me hace interesante tu trabajo

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  5. Hola Q:.H:. desde el O. de Reynosa Tamaulipas México, les mando un gran saludo a todos ustdes M:.R:.M:.me ha intrigado mucho su mensaje y estaría gustoso de leer su libro, me despido por ahora.

    atte. un h:. AJEF

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  6. Hola a todos. Estoy bastante interesado en iniciarme en los misterios de la masoneria. He leido algo de Manly P. Hall, J.M. Ragon y Albert Pike. Podria alguien decirme que es lo que puedo hacer para pertenecer a la logia? Soy de Reynosa Tamaulipas. Por cierto mi padre que en paz descanse solia ser mason. Agradeceria me contacten a la siguiente direccion, gracias :
    noctis93@live.com

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  7. Existen dos tipos de Masonería:

    1. la masonería tradicional. Esta masonería se basa en juramentos Maquiavelistas, donde el fin justifica los medios. Sus juramentos son: la masonería sobre cualquier cosa. En esta masonería se busca el poder.

    2. la masonería principalista. Esta masonería se basa en Principios atemporales. Sus juramentos son: los Principios sobre cualquier cosa. En esta masonería se busca trascender.

    Un problema de la masonería actual, es que se esta haciendo una combinación Shelleyista de estas dos corrientes, donde la logia que está basada en la masonería tradicional y que hace jurar a sus iniciados “la masonería sobre cualquier cosa”, después busca que este mismo iniciado sea una persona con principios; por otro lado, el iniciado que busca una logia con principios, debe jurar que la masonería sobre cualquier cosa. Esto lleva a la total incongruencia, decepción, desacreditamiento y caída paulatina de la masonería; como está sucediendo.

    Eres o no eres.

    Lo que se debe hacer en cada logia es redefinir que tipo de masonería buscan y asumirse como tal, y cada masón debe ver qué tipo de masonería le interesa y redirigirse. Si es necesario que la logia cambie sus juramentos o si es necesario que el masón busque una nueva logia, que así sea.

    Ninguna es mejor, solo sus fines son diferentes.

    Fraternalmente

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