Las Constituciones de Anderson, una visión liberal sobre la regularidad

Las constituciones de Anderson, documento salido de la imprenta de William Hunter en el año 1723 en Londres, tiene tres secciones. En la primera propone un relato fabuloso de los orígenes de la Masonería operativa y su historia desde el año 4000 a.C. En la segunda se establecen las normas de la Masonería, divididas en dos apartados: “Las obligaciones de un Francmasón” y los “Reglamentos generales”. La tercera es una recopilación de canciones masónica.

La interpretación de algunos puntos de la segunda sección ha originado discrepancias entre las distintas obediencias masónicas.

Así, el apartado I. “De Dios y la Religión”, dice:

Un Masón está obligado por el compromiso adquirido, a obedecer la Ley Moral; y si entiende correctamente el Arte, jamás será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso. Pero, aunque antiguamente los masones estaban obligados, en todos los países, a seguir la religión propia del país o nación, fuese cual fuese, se considera hoy más conveniente no obligarlos más que respeto a la religión sobre la que todos los hombres están de acuerdo, dejando para cada uno sus propias opiniones. Esa religión consiste en ser hombres buenos, sinceros, hombres de honor y probidad, cualesquiera que fuesen las denominaciones o creencias que pudieran distinguirles. Con ello la Masonería se convertirá en el Centro de Unión y medio de conciliación, mediante la sincera amistad, de quienes habrían podido permanecer perpetuamente separados.

En este artículo, si bien se hace en el comienzo una afirmación de cierto teísmo y religiosidad, la segunda parte desarrolla la idea, explicando que se refiere a una religión “sobre la que todos los hombres puedan estar de acuerdo” y precisa que la verdadera obligación religiosa consiste en mantener un código de conducta caracterizado por la honradez, la probidad y la sinceridad.

La afirmación de no será un estúpido ateo ni un libertino irreligioso, parece que se matiza por los calificativos que se anteponen a ateo y a irreligioso. Los calificativos parecen ir más allá en la dirección de referirse a un ateo irreflexivo, y a un libertino amoral. En cualquiera de los casos, el artículo parece estar alejado de la interpretación de una necesidad de creencia en un Dios revelado, lo que sería incompatible con la redacción del párrafo final, al excluir a gran número de personas de religiones como el taoísmo, el budismo, el confucionismo, etc.

Esta idea queda reforzada en la redacción del último párrafo del apartado VI-2º, en el que se habla del comportamiento una vez terminados los trabajos de Logia, sin haberse retirado aún los Hermanos:

….Tenemos, como masones, la religión universal antedicha y somos también de todas las nacionalidades, tenemos todos los idiomas, somos de todas las razas, usamos todos los lenguajes…

Por tanto la Masonería no puede imponer creencias particulares que solo incluirían a la llamadas religiones del libro. Sin embargo, la Gran Logia Unida de Inglaterra, interpreta este artículo como la obligación de creer en un dios revelado, motivo por el que no reconoce a las obediencias masónicas “liberales”, que no exigen de sus miembros dicha creencia.

El párrafo final del apartado III, “De las Logias”, dice:

Las personas admitidas a formar parte de una Logia deben ser hombres libres buenos y sinceros, nacidos libres, de edad madura y prudente, ni esclavos ni mujeres, ni hombres inmorales que causen escándalo, sino sólo hombres de buena reputación.

La interpretación de este párrafo también ha sido fuente de controversia. La interpretación literal excluye, explícitamente, a las mujeres de la posibilidad de ser aceptadas en una logia. Frente a ella, está la interpretación d que esta prohibición se hace a la mujer no en cuanto mujer, sino en cuanto a la condición jurídica de la mujer en el siglo XVIII, ya que carecía de libertad, al estar sometida a su padre o marido.

En esa época la mujer no tenía posibilidad de realizar estudios, no podía comprar o vender propiedades, no disponía de su dinero, en el caso de tenerlo por herencia o por trabajo…En suma, no podía disponer de su vida sin permiso del hombre que la tutelaba, lo cual impedía que fuese una persona libre, por lo que podría asimilarse al esclavo con el que se le relaciona en la redacción del texto.

Esto, que tenía sentido en 1723, está en la actualidad totalmente vacío de contenido. Hoy nadie sostendría que las mujeres no son libres y no habría razón alguna que impidiera la iniciación de las mujeres en la Masonería.

Christian Gadea Saguier


Extraído del libro: "La Masonería. Leyenda, Historia y Mito" (2006)

Videos en YouTube develan nuestros trabajos

En los albores del siglo XXI aun existen hermanos que consideran a la Masonería como una institución oculta por no decir "secreta", cuyas actividades deben permanecer ante el velo. Particularmente considero que la Orden tiene mucho más para sentirse orgullosa que para ocultar, pues si sostenemos que realizamos trabajos por el progreso de la humanidad, qué de mal hay en que los trabajos se conozcan.

Hoy en los países donde está garantizada la libertad de conciencia y el desarrollo propio de la personalidad no hay nada que esconder sobre los trabajos que practican los hermanos, pues el fin último de la Fraternidad es consolidar el espíritu masónico para trascender en la sociedad. Traducido, el verdadero trabajo del masón está en la sociedad civil, creando y administrando el mundo real que vivimos en la tierra, empezando por sí mismo.

Asistimos a una época donde la información y el conocimiento se han transformado en el eje en torno al cual nos relacionamos y crecemos como humanidad. Por medio del avance en las tecnologías de la comunicación hoy es posible compartir con usted esta nota. Así habrán pensado los hermanos que "colgaron" en YouTube unos videos que muestran las ceremonias masónicas, videos que serían cotidianos para los iniciados, pero novedad para el público en general.

Con el propósito de unirme en la iniciativa de difundir los principios masónicos utilizando las nuevas tecnologias de la información y comunicación les presento en esta nota unos videos que traen luz sobre las ceremonias que se realizan dentro de la Masonería.

Hay que enteder que la Orden masónica no es una institución como el Vaticano, no solo por los principios o filisofía que propaga, sino porque no constituye una única organización civil. Existen innumerables grupos que se los podría agrupar en dos corrientes: La Masonería tradicional y conservadora y la liberal y progresista. Dos importantes obeciencias llevan el liderazgo de estas corrientes. La primera: La Gran Logia Unida de Inglaterra; la segunda: el Gran Oriente de Francia.

Es importante destacar esto puesto que los videos que se presentan corresponden a ambas corrientes masónicas. Esta actitud demuestra el espíritu de apertura que está ocurriendo dentro de la Masonería y desautoriza al puñado de hermanos que consideran a la Fraternidad como una Institución "secreta".

Aquí los videos:

Video de la Gran Logia de Chile




Parodia masónica




Iniciación masónica en Turquía




Iniciación masónica en España




Iniciación masónica en España 1 - 3




Iniciación masónica en España 2 - 3




Estos no son "todos" los videos disponibles sino tan solo una pequeña selección audiovisual. Otros se pueden encontran en YouTube.

Esta actitud abierta demuestra que los hermanos no tenemos nada que esconder, pero tambien explica que la Masonería sólo se la puede entender en profundidad viviéndola.

© Christian Gadea Saguier

El masón de botón

El ingreso a la Masonería no garantiza al ser humano las bondades de la Orden. Esta hermandad universal requiere de esfuerzos y deberes que el común de los mortales no estaría dispuesto a asumirlo. Digo asumirlo, porque particularmente considero que la Masonería es una actitud ante la vida, más allá de gran sabiduría teórica, los grandilocuentes discursos y las ponposas reuniones.

Los masones zanganos, mediocres, que no practican lo que sostienen, son la destruccion y muerte de la Fraternidad. Estos son hombres que logran ser admitidos en una logia y entonces dedican sus actividades masónicas a extender su acción en elaborar un emblema o botón de solapa. Estos hombres se encuentran en todas las comunidades, también entre los masones.

Hacen uso de la Orden para satisfacer y fomentar sus propias miras y ambiciones. Son los hombres que declaran y manifiestan que creen en sus obligaciones, pero no hacen nada para vivirlas, sino quedan en el discurso, las intensiones, siendo aquellas cuya doctrina no se hace extensiva a su bolsillo, para la ayuda del hermano necesitado, sino que principia y termina en su alfiler masónico, en su dije de reloj o anillo.

El placer hermoso de ayudar a un hermano digno es un aspero y escabroso camino, pero es también un placer desconocido para ellos. Nunca han experimentado esa emoción, una de las más raras, el vivenciar el placer que proviene del conocimiento de que un ser ha sido ennoblecido, dulcificado y que se ha contribuido a su felicidad proveyendo una ayuda oportuna.
Sus desembolsos para los proyectos juiciosos entre sus asociados más ricos pueden, eventualmente, hacerlo alcanzar una posicion elevada en alguno de los grados que la Masonería asigna como requisito previo para poder formar parte de ellos, pero aquel honor alcanzado una vez se tornará meramente en frutos del mar muerto.

Esto es necesariamente una consecuencia natural, porque está de acuerdo con la ley inmutable de la vida, de que aquellos que son falsos con quien deposita su confianza, deberán sufrir el castigo. Y el masón de botón emblemático es falso a sus obligaciones masónicas, es falso también con todo aquello que es mejor, lo más elevado y sincero en la vida.

Tengan cuidado cuando se encuentren con este tipo de "iniciados", pues sus joyas podrían deslumbrarlos, pero no iluminarlos.

En memoria de Jacques de Molay, a 693 años del nefasto 18 de marzo de 1314

Jacques Bernard de Molay parece haber nacido en Borgoña entre los años 1240 y 1244, aunque hay versiones que señalan que fue en el año 1243 en la ciudad de Vitry. En 1265, en la ciudad de Beaune, Francia, se unió a la Orden del Temple, recibido por Imbert de Perand, visitador de Francia y del Portu, en la capilla del Temple de la residencia de Beaune.

A la muerte del Maestre Guillaume de Beaujeau en Acre, la Orden eligió como sucesor a Thibaud Gaudin, quien había puesto a salvo el tesoro durante el asedio de Acre.

Tras la muerte de Gaudin el 16 de abril de 1292, Jacques De Molay se convierte en el 23avo y último Gran Maestre visible de la Orden.

De Molay, a partir de su precaria base en Ruad, parece haber organizado entre 1293 y 1303 varias expediciones contra los musulmanes y hay quienes llegan a afirmar que alcanzó a estar a las puertas de Jerusalén en el año 1298. En 1300 organizó una incursión contra Alejandría buscando recuperar la ciudad de Tortosa, en la costa Siria, para la cristiandad. No obstante, su vida como líder militar no se vio coronada por el éxito. En marzo de 1314 sería quemado en la hoguera.

El inicio del final
La idea de fusionar las órdenes del Temple y el Hospital, no era nueva. El primer planteamiento se había hecho en el Concilio de Lyon en 1274.

Años más tarde, siguiendo con exactitud la agenda trazada conjuntamente con el Rey Felipe IV de Francia, apodado “El Hermoso”, el Papa “Clemente V” llamó a los maestres del Temple y del Hospital a una reunión en Poitiers el 1 de noviembre de 1306.

Había transcurrido casi un año desde su posesión y ya había revocado buena parte de las actuaciones de su antecesor Bonifacio VIII. Aún sin ser iniciadas las reuniones, fueron aplazadas por un ataque gástrico de esos que incapacitaban a Clemente V hasta por varios meses. Realmente tenía cáncer de píloro.

Jacques De Molay, Maestre del Temple, llegó a Europa desde Chipre a finales de 1306 o comienzos de 1307 y arribó a Poitiers hacia mayo. Foulques De Villaret, Maestre del Hospital, llegó a Poitiers solo en agosto de 1307, justificando el atraso por las operaciones de combate en Rodas. Esto no deja de ser un punto que se preste para análisis más profundos.

Mientras el Maestre del Hospital estaba por llegar, varios asuntos fueron adelantados por De Molay. Primero: respecto a la fusión de la órdenes, fue casi el único, si no el único, en oponerse, aún contra las opiniones de quienes, como Ramón Lull, prometían el infierno a los que no apoyaran la idea conjunta del Rey y del Papa.

Recordemos que Lull era defensor de la figura de un Rex Bellator que encabezara la orden resultante de la fusión del Temple y del Hospital. Y que, para él, ese Rex Bellator era nada menos que Felipe IV, quien luego debería ser sucedido en el cargo por vía hereditaria.

Segundo: en el tema de la nueva cruzada, proponía una campaña general y a gran escala que incluyera a los reyes de Inglaterra, Francia, Germania, Sicilia y España, para derrotar las fuerzas terrestres de Egipto.

Felipe IV no estaba nada satisfecho. El Rey de Francia sentenció que las ideas de De Molay obedecían a un concepto anticuado de cruzada. Su plan de expandir los límites del reino, le llevaban a considerar que podía, él solo encabezar la campaña, sin necesidad del apoyo de otros monarcas europeos. Quería el éxito para sí solo. Calificó entonces a De Molay de ser un “anciano obstinado, falto de imaginación e interesado”.

El otro asunto acometido por De Molay fue el de solicitar formalmente al Papa una investigación “sobre ciertas acusaciones” que se habían hecho contra algunos miembros del Temple.

Se refería a “… esas cosas, falsamente atribuidas a ellos, según sostienen algunos, y absolverlos si son hallados inocentes, como afirman, o condenarlos si son hallados culpables, lo cual no creen de ninguna manera”.

Eran las acusaciones “de grave impropiedad” formuladas por tres caballeros expulsados de la Orden: Esquieu de Floyran, Prior de Montfaucon; Ferdinand Pelet Prior de Mas d´Agenais y Gerard de Byzol, Caballero de Gisors.

En agosto, el Papa acepta los argumentos de De Molay y decide, “no sin gran pena, ansiedad y congoja”, abrir la investigación. Y así lo informa al Rey, pidiéndole no tomar acción alguna mientras se halle incapacitado.

Satisfecho y aparentemente tranquilo, De Molay regresa a París en septiembre. Un mes después, el jueves 12 de octubre, fue uno de los portadores del féretro en el funeral de la cuñada del Rey, Catherine de Courtenay, esposa de Carlos de Valois.

Al alba de ese viernes 13 de octubre de 1307, fue sacado de la cama, arrestado, recluido en prisión y sometido inmediatamente a toda clase de vejámenes.

En París hubo 138 arrestos. Más de 550 caballeros, venidos de todo el reino, fueron confinados en unos 30 lugares. Muy pocos, tal vez no más de 24, lograron escapar a esa primera redada. Piers Paul Read, habla de 15.000 caballeros, sargentos, capellanes, sirvientes y trabajadores apresados.

En la sala baja del Temple, desde la semana siguiente, se interroga a los 138 templarios capturados en París y se les aplica tal nivel de tortura, que provoca en los siguientes días la muerte de 25 de ellos.

Se extraen rápidas confesiones bajo el suplicio. Incluyendo la valiosísima confesión del Maestre. En palabras del abate Vertot: “sólo se escuchaban gritos de aquellos a quienes se atenazaba, se quebraba o a quienes se desmembraba en la tortura”.

Bernard de Nadro, a quien se torturó aplicándole fuego en al planta de los pies, muestra en un interrogatorio posterior los huesos de sus talones en la palma de las manos y así implora la piedad a los jueces.

El 22 de noviembre, Clemente V emite la Bula Pastoralis Prae-eminentiae, ordenando la detención “prudente, discreta y secretamente” de todos los templarios de Europa y la puesta de sus bienes bajo control de la Iglesia.

A raíz de la bula papal, Jacques De Molay revoca su confesión en presencia de los tres cardenales que envió Clemente V de Poitiers a París. Dice P. P. Read que “se abrió la camisa para mostrar las marcas de la tortura en su cuerpo, ante lo cual los cardenales lloraron amargamente, sin poder hablar”.

Siguieron otras retractaciones. Y, desde luego, las inmediatas cremaciones de quienes osaban retractarse. De Molay se salva temporalmente de la hoguera.

El fin

El 18 de marzo de 1314, luego de una larga y accidentada permanencia en los calabozos del Rey, una vez asignados los bienes del Temple al Hospital, el anciano y agotado De Molay rechaza la condena a prisión perpetua y es quemado vivo a fuego lento, junto con el Maestre de Normandía Geoffroy de Charney, en un islote del Sena situado entre los jardines del rey y la Iglesia de los hermanos ermitaños de San Agustín.

Cuentan las crónicas que ambos recibieron la muerte con el mayor valor y entereza que es dable imaginar “despertando admiración y sorpresa entre todos los que asistieron”.

Se retractaron antes de sus confesiones obtenidas bajo tormento y la leyenda presenta a Jacques De Molay antes de morir, maldiciendo al Papa Clemente V y al Rey Felipe IV de Francia, Le Bel, más o menos con estas palabras:

“Clemente, juez inicuo y cruel verdugo, te cito a comparecer ante el tribunal de Dios en cuarenta días y a ti, Philippe, antes de un año”.

Finalizado el sacrificio, el pueblo, rompiendo los cordones de la guardia, se abalanzó sobre la hoguera para rescatar algunos huesos calcinados, a fin de guardarlos como reliquias.

Maldición o no, Clemente V (Bertrand de Gott o Goutt), murió de diarrea, a raíz de su cáncer de píloro, en la noche del 19 al 20 de abril de 1314, dentro de los cuarenta días de la muerte de Jacques de Molay. Su cadáver, ante el asco que produjo a sus asistentes, permaneció abandonado y desnudo toda la noche. Luego, durante la velación, cayó una vela que incendió el catafalco, carbonizando medio cadáver.

En 1577 los calvinistas entraron en Uzeste, destrozaron su tumba, quemaron sus restos y lanzaron las cenizas al piso. Así mismo, Philippe IV “Le Bel”, rey de Francia, murió de fiebre y gangrena el 29 de setiembre de 1314, dentro del año de la muerte de Jacques de Molay, a raíz de las heridas ocasionadas luego de caerse del caballo durante una cacería, a causa de un jabalí. El olor que desprendían sus llagas era tal, según se dice, que resultaba repugnante y nauseabundo acercarse a su lecho de muerte.

Recuerda Carlos Raitzin que René Guénon, afirmó que la destrucción de la Orden del Temple marcó el comienzo de la ruptura de Occidente con la Tradición Primordial. Al haberse pisoteado a mansalva de los valores espirituales por excelencia que representaba la Orden, es decir los correspondientes a los niveles esotérico e iniciático, tenía que haber necesariamente una adversa reacción a nivel cósmico. Hoy esa tradición “perdida” se conserva en la Masonería.

© Christian Gadea Saguier

Del buen uso de las logias en periodos electorales

El diario francés Le Monde publicó ayer una nota firmada por Alain Bauer, ex Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, donde hace referencia al título de la presente justamente cuando el país galo debate al reemplazante del ya retirado Chirac. En ella comenta el rol de los masones en la política, su participación en los procesos electorales para la toma de decisión de los candidatos, y, por sobre todo, arroja luz a quien ve en la Masonería una oscura organización secreta dedicada a la conquista del poder mundial. Aquí la traducción del francés. Para ver la nota original hacer clic aquí.

Desde siempre, los hermanos construyeron en sus logias un espacio libre de diálogo y de confrontación de las ideas que permitió desde la creación de la República, el acompañamiento del progreso para lo mejor y el reflujo provisorio de sus tristezas.

Contrariamente a las ideas recibidas y a las ignorancias cultivadas, la Masonería no desconoce nada de la política. Por sus reflexiones, sus propuestas, el compromiso individual o colectivo de sus miembros, estuvo presente en todos los combates, por la libertad, la abolición de la esclavitud, el sufragio universal, el derecho de vivir y morir en la dignidad.

La Masonería nunca fue friolenta. Solamente eligió opciones diferentes para actuar y en la mayoría de las veces en plena luz del día. Se habrá necesitado las persecuciones de la ocupación alemana para que se imponga más allá del silencio que favorece la escucha, una seudo cultura del secreto en nombre de la protección natural de sus adherentes que creían deber esconder sus pertenencias, y de sus debates que evitan la cacofonía y la confusión engendrada por la cultura del espectáculo.

El tiempo de la elección presidencial llega como siempre a turbar el ordenamiento tradicionalmente marcado por las invitaciones a los principales responsables políticos delante de las logias antes del periodo de campaña y después, salvo catástrofes como la de abril de 2002, el silencio frente a la libre elección de los actores, cada uno considerado suficientemente informado. Las culturas de las grandes organizaciones masónicas (Grand Orient, Grande Loge, Grande Loge féminine, Droit Humain, Grande Loge nationale, Grande Loge traditionnelle, etc.) son suficientemente diversas para evitar toda intervención en los escrutinios.

De los ciudadanos libres
A título personal, las masonas y los masones son ciudadanos libres que eligen a quien quieren, se deben solamente a no sobrepasar estas elecciones personales para tentar instrumentalizar su asociación. Deben ser lo mismo frente al escrutinio.

Pero es necesario que la primera fase, la de la audición y del cuestionamiento se pueda desarrollar normalmente en el seno de las organizaciones masónicas que tienen la cultura del encuentro público con la opinión.

Esta ausencia, en gran parte involuntaria, crea las condiciones de una necesidad que se debe satisfacer en el respeto de las reglas que prohíben el sostén público de las instituciones masónicas y autorización sin uso de títulos o de funciones antiguas o presentes, la participación natural al debate democrático.

El problema no reside tanto en la dirección de las obediencias como – no tan nueva pero cada vez más pesada- en su incapacidad a llevar el mensaje de las logias quien imperturbablemente trabaja y propone sin el relevo nacional.

Algunos se ilusionan sobre el poder supuesto de los hermanos y hermanas, o se preocupan por el vacío de las propuestas que hubiesen nutrido el debate. Las logias abundan de estas ideas fuertes que construyeron todos los progresos de la República. Pero faltan estos formidables portavoces: la puesta en forma y la publicación de los mejores debates y propuestas.

Todavía es tiempo de contribuir a todos los niveles a la afirmación de una base Republicana arraigada en sus valores tradicionales que son comunes a la Masonería y a la República. Se necesita más libertad, más igualdad, mucho más hermandad para vivir juntos en nuestra diversidad.

Entonces hay que participar del debate, proponer, reflexionar juntos, dialogar para por fin tratar de las crisis vividas o las del porvenir, introduciéndose en las afueras de la capital, en el entorno y la familia.

Más que una llamada a votar para o en contra de quien sea, los masones y masonas deben renovar la caja de herramientas de la República para que esta encuentre siempre republicanos y republicanas para dirigirlas democráticamente.

traducido por Christian Gadea Saguier

Masoneria, política y sociedad civil

A pesar de que los Masones siempre hemos sostenido que se puede ejercer la política individualmente pero sin comprometer a la Orden, lo cierto es que el fenómeno sociológico que ha sido la Masonería reviste características políticas innegables.

Reclamamos con énfasis nuestra participación en los grandes acontecimientos y luchas que se han dado en Occidente para fortalecer el papel del individuo frente al absolutismo estatal, para independizar naciones de las confesiones religiosas, privilegiar el respeto a los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1791, la erradicación de la esclavitud, la promulgación de los Derechos Humanos de 1948, la creación de las Naciones Unidas, la Unión Europea, la separación entre la iglesia y el Estado, etc. Y esto, es política.

Por otro lado, la enemistad con las confesiones de corte integristas -especialmente con la Católica - no se ha dado en el campo de las creencias y doctrinas, sino en el de los intereses políticos y económicos del estado del Vaticano y su injerencia indebida en los asuntos internos de otros estados. Nuestra apuesta por la laicidad y la separación del poder religioso del civil es claramente política y una tercería a la vieja pugna, que viene de la Europa renacentista hasta nuestros días, acerca de quién manda a quién entre el Papa y el gobernante local. Y esto, también es política.

Pocos perciben que la política es una actividad humana esencial para mantener y desarrollar la libertad; una actividad específica que sólo surgió y fue conocida en las sociedades complejas con el fin de preservar la diversidad y libertad de los individuos y los grupos; una creación de valor incalculable en la historia de la condición humana.

La política es la actividad humana orientada a preservar la libertad y a conciliar los intereses en las sociedades diversas y complejas con el fin de asegurar su supervivencia y desarrollo; éste es su valor meta; la política no es la aplicación rígida de ningún sistema de verdades, principios o soluciones técnicas; un sistema es político cuando crea los espacios institucionales donde todos podemos exponer, defender y conciliar nuestras verdades. Pero el fin de la política siempre es el mismo: la supervivencia y el progreso. La política no es defensa del status quo; la política es dinámica: sólo pueden sobrevivir las sociedades que saben progresar. Para eso hace falta una política de calidad, capaz de reconocer y ajustarse a los cambios exigidos por la supervivencia y el desarrollo en cada momento.

La Masonería es objeto de diferentes interpretaciones y comentarios y, a menudo, se la considera una sociedad mítica y secreta. El simple hecho de mencionar las palabras Logia masónica evoca, en el público en general, imágenes diferentes que tienen como origen la falta de conocimiento del verdadero fin del camino Masónico. Sin embargo, esta obediencia es bien diferente.

Masones, hombres y mujeres, existen en los estamentos de todas las organizaciones. Justamente el propósito de la formación masónica se da en consolidar el espíritu humano, por medio del estudio de símbolos, alegorías y vivencias que hacen el cotidiano vivir una manera de vivir llamémosle masónica; así, luego de un proceso que no está determinado solo por el tiempo de permanencia en la Orden sino por el compromiso asumido, el iniciado lograr trascender sus valores a la sociedad.

Y es en la sociedad donde los masones tienen su verdadero trabajo, pues de qué servirían grandilocuentes discursos y opíparas cenas entre un centenar de seres humanos si gran parte de la sociedad se debate entre la pobreza y la sobrevivencia. Por ello, el compromiso del masón no solo está en cumplir a cabalidad las ceremonias y rituales, sino demostrar un férreo compromiso con la sociedad en la que se encuentra inserto.

Hoy con el avance de las comunicaciones los tradicionales partidos políticos ya no tienen el monopolio de la acción política. Son los ciudadanos quienes producen cambios en la sociedad, independiente de los Gobiernos y partidos políticos. Así la Masonería está preparada para albergar una gran discusión sobre el ser político, donde los ciudadanos ejercen control y reclaman participación en todas las instancias.

Actualmente el mundo vive un gran abismo entre los representantes y los representados. Existe un distanciamiento entre las prioridades de ambos, lo que llama a preguntarse ¿De quién es la política? ¿Quién hace las cosas?

Para encontrar esas respuestas hay que plantearse qué es lo que nosotros, como sociedad civil, podemos hacer, independiente de los Gobiernos y políticos. Los partidos políticos están acostumbrados a ser solamente ellos lo que hacen política, y que, por tanto, si quieres hacer política tienes que inscribirte en uno de ellos y desde allí seguir adelante.

Para evitar la discusión partidaria la Masonería prohíbe a sus adeptos el desarrollo de estos temas, pero está muy atenta a trabajar políticamente fuera de ellas. Actualmente por medio de los trabajos encubiertos de masones se están fortaleciendo el nacimiento de un nuevo actor político que se llama Sociedad Civil.

Hermanos, hermanas, hay que abandonar la idea de que las cosas cambiarán cuando tomemos el poder y hacer todo un esfuerzo para tomar el poder. No pasa por ahí. Hay que construir un mundo nuevo a partir de la dimensión de la gente.

Por ejemplo, gran parte de la población en Latinoamérica está integrada por medio-ciudadanos. Es decir, personas que tienen sus derechos asegurados solo en sus Constituciones. El progreso de la humanidad es posible únicamente si es compartido por todos; entonces, cada masón debe sentirse ciudadano del mundo para participar en la gran construcción de la Obra.

Hay varia maneras de ejercer el poder que cada uno de nosotros. Las obediencias masónicas están atentas y sensibles a los grandes problemas de la sociedad. Lo demuestran dando a conocer su posición y trabajo ante los grandes temas como la tolerancia, el integrismo, la responsabilidad individual o la libertad de conciencia, etc. (esta lista no es exhaustiva).

La Masonería es la asociación que a diferencia de las demás logra ser el centro de unión fraternal en pos de un mejor ser humano. La Masonería es una sociedad humanista cuya finalidad es progreso humano, practicando el amor al género humano y el reconocimiento universal de la dignidad de todos los seres, aceptando las diferencias morales, sociales, culturales, espirituales o étnicas.

© Christian Gadea Saguier

La Masonería entre el mito, la historia y la moda

La masonería, tema que durante años de infausta memoria fue tabú en en varios países es objeto en los próximos días de una radiografía en el Ateneo santanderino de España.

La fraternidad universal sigue despertando reticencias y amores, a partes iguales, en los más diversos ámbitos sociales mundiales. La masonería ha sido de hecho un ámbito de referencia histórico y social que se ha contemplado durante muchos años "con prejuicios y condenas apriorísticas, sin llegar a tener un conocimiento cabal de su historia, evolución, influencia en la sociedad y papel desempeñado en la evolución del ser humano".

Por ello, en estos inicios del siglo XXI, el nuevo ciclo de conferencias del Ateneo parte del convencimiento de que ahora sí procede acercarse a la masonería "con objetividad, sin apasionamiento, con el concurso de investigadores de rango universitario que han dedicado años y esfuerzos a analizarla con rigor científico".

El Ateneo acoge desde la próxima semana cuatro conferencias que se extienden durante la programación de este mes de marzo en la institución santanderina. Inaugurará el ciclo José Antonio Ferrer Benimeli quien hablará el próximo martes, día 13, sobre 'Masonería entre el mito, la historia y la moda'. Las siguientes citas previstas serán abordadas por el doctor José Ignacio Cruz en torno a 'La masonería, la educación y el laicismo' (día 15); Leandro Álvarez Rey sobre 'La masonería y la II República' (día 22); y cerrará el ciclo, el día 27, la profesora Natividad Ortiz Albear que hablará sobre 'La mujer y la masonería'.

El primer ponente, José Antonio Ferrer Benimeli, doctor en Filosofía y Letras (Historia) y Premio Extraordinario de Doctorado (1972), es profesor titular jubilado de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y primer titular de la Cátedra Théodore Verhaegen (1983) de la Universidad Libre de Bruselas. Especialista en la historia de la masonería, en particular la española e hispanoamericana, se interesa igualmente en el siglo XVIII: la expulsión y extinción de los jesuitas, la Inquisición y la política reformista de las Luces. Ha publicado 43 libros y coordinado una veintena, amén de participar en más de 200 congresos internacionales. Autor de 450 monografías, preside el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española desde 1983 y durante diez años fue vicepresidente del Centro de Estudios del siglo XVIII español. El ponente ha dirigido varios Cursos de verano de la Universidad Complutense dedicados a la masonería, así como once foros Internacionales de Historia de la Masonería Española e Hispanoamericana, además de coordinar la publicación de sus 21 volúmenes de Actas. Premio San Jorge (1980) de la Crítica al mejor libro aragonés, es correspondiente de la Real Academia de la Historia.

En la medida que se desarrolla el evento, en este espacio iremos reproduciendo los materiales y repercusiones que genere el encuentro académico.

La Gran Logia de España festeja los 25 años de su 'reinstauración'

La música de Mozart, ilustre masón, sonará este fin de semana con frecuencia en las celebraciones del XXV aniversario de la reinstauración de la masonería en España. Los actos empezaron anoche en Barcelona con una recepción a las delegaciones extranjeras. Hoy están previstas las actuaciones centrales, con una "celebración masónica abierta" y la cena de gala, con presencia de mil personas y de dignatarios de 23 grandes logias europeas o americanas, entre ellos el Gran Maestro de Inglaterra. El encuentro-homenaje a los sufridos masones españoles se cierra el domingo con una "visita guiada" a la obra del arquitecto Gaudí y sus símbolos masónicos, inidica hoy el diario El País.

Masonería en España
El dictador Franco sometió a la masonería a una implacable persecución, que empezó nada más dar el golpe de Estado contra el Gobierno republicano: Decreto de ilegalidad, prisión e incautación contra la Masonería (1937); Ley de Responsabilidades Políticas (1939); Ley de Represión de la Masonería y creación del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (1940)... Pese a no haber entonces más de 5.000 asociados a la masonería, esta ultima ley represora, de marzo de 1940, dio paso a casi 18.000 procesos y expedientes, culminados muchos de ellos en el pelotón de fusilamiento, años de cárcel o un larguísimo exilio exterior o interior. Lo sorprendente fue que, muerto el dictador y pese al regreso paulatino de los pocos masones supervivientes del exilio, la Masonería no fue legalizada hasta muy avanzada la transición, y ello después de un largo proceso, zanjado por la Audiencia Nacional en sentencia de mayo de 1979. La judicatura espantaba así los recelos franquistas del Ministerio del Interior de la época, obligándole a aceptar la Gran Logia en el registro de asociaciones.

Pese a todo lo vivido desde entonces, el Estado aún no ha resuelto otra de sus deudas: la devolución del patrimonio incautado a la Masonería, o, en su defecto, las indemnizaciones correspondientes.

El festejo
Las celebraciones de Barcelona están presididas por José Carretero, gran maestro de la Gran Logia de España desde hace un año. "Somos una élite de gente buena que quiere ser mejor y que quiere mejorar nuestro entorno. Esta élite no es intelectual, ni económica, es una élite de limpieza de corazón y voluntad de servicio; por ello es tanto de un peón como de un director general. En esta nuestra sociedad, convulsa y violenta, somos muy necesarios, sobre todo si damos ejemplo respondiendo a nuestros compromisos adquiridos", afirma este empresario catalán de 65 años, masón desde los 30.

La amplia programación de las jornadas incluye una evocación de la historia de la masonería española y, de manera subrayada, "un memorial a todos los masones que han sufrido persecución y exilio en España". El Rey y los presidentes del Gobierno español y de la Generalitat de Cataluña han remitido a los reunidos sendas cartas felicitándoles por tan señaladas celebraciones.

Vuelve la Masonería Mixta al Paraguay

La Orden Masónica Mixta Internacional "Le Droit Humain" reúne alrededor de 26.000 miembros, presentes en más de 60 países y en los cinco continentes. Es una institución iniciática, filosófica y filantrópica que trabaja a favor del progreso humano. Ayer se reinstaló en Paraguay su logia pionera.

A diferencia de otras obediencias, sobre todo las autodenominadas "regulares", no admite dogmas, porque sus trabajos se realizan al margen de cualquier religión, escuela filosófica o partido político. El ritmo de trabajo se basa en la ética laica, la que garantiza a todos los seres humanos la libertad absoluta de conciencia y de pensamiento, con espíritu de tolerancia.

"Le Droit Humain" se distingue de otras obediencias masónicas por tres rasgos específicos: el carácter mixto, el ser internacional y la continuidad iniciática.

Ha pasado más de un siglo desde que nació "Le Droit Humain" y las palabras de George Martín, cofundador de la misma, siguen de plena actualidad:

"La Masonería Mixta no se trata de un nuevo culto sino de una filosofía humanista que pretende impregnar sus valores en el terreno social. El Derecho Humano, la paz, entre los pueblos de toda la tierra, la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad: he ahí los preceptos de la Masonería Mixta que darán luz a la justicia, la tolerancia y la solidaridad".

Le Droit Humain en Paraguay
Ayer participé del levantamiento de la Logia "Estrellas del Sur" que trabaja bajo los auspicios de esta obediencia. Luego de mi afiliación, junto a otros hermanos de diversas obediencias, pasamos una excelente noche junto al hermano Antonio quien vino expresamente para realizar la tarea y a las hermanas y hermanos originarios del Taller.

Actualmente sus miembros son poco numerosos, conozco a la mayoría de ellos y tengo la seguridad que constituyen excelentes piedras para la construcción de la catedral universal.

Como la mayoría de las obediencias masónicas en Paraguay, ésta también ha pasado por una etapa de decantación natural de sus miembros y hoy puedo sostener, de acuerdo a la experiencia de anoche, que el grupo que hoy forma "El Derecho Humano" en Paraguay, está listo para poner en práctica los preceptos que se presentan al inicio de esta nota.

Particularmente he tomado la decisión de trabajar con este grupo porque lo considero el más liberal y progresista de las obediencias masónicas presentes en el Paraguay. Además, como pretendo trascender el espíritu masónico en la sociedad, considero que no hay nada mejor que el trabajo en forma mixta, pues si queremos mejorar la República, no es posible hacerlo sólo con la mitad del género humano.

© Christian Gadea Saguier

La masonería en Cuba, ahora cosa de mujeres

La masonería en Cuba, una sociedad exclusiva hasta ahora para los hombres, es hoy practicada por mujeres que en este 2007 tendrán su primera Gran Logia en la capital.

En entrevista exclusiva a la agencia Prensa Latina, la presidenta del Comité Gestor de Logias Masónicas Femeninas de Cuba, Digna Gisela Medina Acosta, expresó que las damas masonas adoptan los mismos ritos que los caballeros.

Medina formuló sus declaraciones durante el coloquio internacional Femenino Masculino, Teoría y Representaciones de Género en la Cultura de Mujeres Latinoamericanas y Caribeñas, que se efectúó en la Casa de las Américas en esta capital.

Actualmente, La Habana cuenta con 30 practicantes, la occidental provincia de Pinar del Río con 29, y la idea progresa en las provincias central y oriental, respectivamente, de Villa Clara y Santiago de Cuba. precisó la fuente.

Para pertenecer a una Logia las aspirantes deben tener una edad comprendida entre 18 y 60 años, señaló Medina, quien a la vez aclaró que entre las masonas existen desde profesionales hasta amas de casas.

Las aspirantes pueden pertenecer a cualquier otra institución y sólo serán admitidas luego de una rigurosa investigación que concluya que es una persona virtuosa.

Medina comentó que ha sido muy difícil adquirir un local para este fin, pero el Estado dio la posibilidad de utilizar de manera provisional algunos recintos, hasta encontrar una solución final en las actuales condiciones del país.

La presidenta de Logias Masónicas Femeninas destacó el apoyo de manera general que brinda la Gran Logia de Masonería de Chile.

Este tipo de práctica, aceptada en Cuba en 2005, rompe con la exclusividad masculina y ya tomó fuerza en Argentina, México, Uruguay, Reino Unido, España y Francia.

José Amador Collera Vento, Miembro vitalicio de la Alta Cámara y Pasado Gran Maestro, explicó a Prensa Latina que actualmente están en espera de obtener los grados para constituir las Logias.

Collera argumentó que la masonería es una institución progresista filantrópica, integrada por hombres -ahora también por mujeres- de libre pensamiento, buenas costumbres, y que buscan la autosuperación y el perfeccionamiento humano.

En un primer momento, se le denominó Masonería Operativa y tuvo sus orígenes en las iniciaciones egipcias, la escuela pitagórica y el rosacrucismo, y otras tendencias de la sabiduría.
Sus integrantes era albañiles -pues masón significa albañil-, que se dedicaban a construir catedrales y templos, además de tener códigos éticos y conceptos esotéricos, explicó Collera.

En el curso de la historia se incorporaron otras personas que no eran albañiles y surgió así la Masonería Moderna, que enarbola el amor a la humanidad, a la moral, y libra una guerra contra el vicio y la ignorancia. Ver Notas relacionadas al tema.